En enero de 1833, los británicos ocuparon por primera vez el territorio argentino en Malvinas.

Un 3 de enero de 1833, Gran Bretaña usurpa las Islas Malvinas. Aquellas que habían sido heredadas tras la independencia, por el principio de derecho internacional, “Uti possidetis iuris” (‘como poseéis de acuerdo al derecho, así poseeréis’), en el cual los Estados tienen la posesión de los territorios que geográfica e históricamente le pertenecen.

La corbeta Clio, de la Marina Real británica llegó a Puerto Soledad y obligó a rendirse a los argentinos. Arriaron la bandera argentina e izaron la británica. Por primera vez, los ingleses poseyeron efectivamente la totalidad del Archipiélago de Malvinas. Arista clave sobre su posesión ilegítima actual.

Los británicos, expertos en colonialismo por su longeva historia, decidieron expulsar de las islas a los habitantes argentinos. Motivo por el cual es inaplicable en la actualidad el principio de “autodeterminación”, ya que, sustituyeron a los habitantes, quienes hoy son solamente descendientes de británicos y no de aquellos gauchos y trabajadores argentinos que habitaban las islas.

El gobierno argentino desde el 16 de enero del mismo año exigió explicaciones y la restitución del territorio, obteniendo siempre la negativa por parte del gobierno británico. Incluso, en 1884, el Argentina propuso un arbitraje internacional para saldar la cuestión y esta fue rechazada por Gran Bretaña sin explicación alguna.

En agosto del 33, el gaucho Antonio Rivero junto a otros hombres, se levantaron en armas frente a la situación de dominio británico. Quitaron la bandera extranjera y tuvieron posesión de las islas por aproximadamente 1 año. Frente a la llegada de una guarnición de oficiales y 30 soldados británicos no se entregaron hasta haber perdido todas las posibilidades de sobrevivir.

Al día de hoy, tras los enfrentamientos bélicos de 1982, el reclamo continúa.