Marcha "Con mis hijos no te metas" en Perú, en contra de la ideología de género.

En el siguiente artículo se esbozan algunas consideraciones sobre el proyecto de aborto presentado en Perú, el pasado 9 de marzo de 2021.

Si queremos evaluar en profundidad qué nos ofrece este proyecto sobre aborto presentado el 9 de marzo de 2021 en Perú, tenemos que tener en cuenta varias triquiñuelas argumentativas que lejos -muy lejos, de hecho- están de la verdad.

En primer lugar, podemos considerar que el marco teórico del proyecto está construido en base a fuentes del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán y PROMSEX, dos organizaciones que solo desde 2008 a 2016 recibieron 257.593 y 332.724 dólares, respectivamente, de la multinacional del aborto: IPPF, la red de clínicas proveedoras de abortos más grande del mundo. Resulta curioso, entonces, la ligazón del congresista de izquierda Yvan Quispe Apaza con el capitalismo furioso, pues dicha red tiene más clínicas alrededor del mundo que McDonnald’s, sucursales.

Hasta 2016, la famosa marca de los arcos dorados tenía 33.990 restaurantes, mientras que la IPPF poseía 46 mil clínicas que, en Estados Unidos, brindaban un servicio de aborto quirúrgico dentro del primer trimestre por hasta 1.500 dólares.

A su vez, el proyecto insiste reiteradas veces en considerar que la libertad de las mujeres es vulnerada con la penalización del aborto. Sin embargo, el Código Penal justamente para poder castigar un delito debe probar que existió la libertad para poder realizarlo. Si el sujeto no fue libre al momento de obrar -como supone este proyecto- entonces no hay penalización. Pequeño detalle que se olvida adrede, constantemente.

Por otra parte, el proyecto asegura muy suelto que la Constitución Política del Perú no determina qué es una persona y que, por lo tanto, los embriones y fetos “no son personas por lo que no son titulares de derechos fundamentales”. Sin embargo, esta mentira se deshace rápidamente, solo al tomar la Carta Magna del país que establece ya en su organización, lo siguiente:

Título I: “De la persona y la Sociedad”,Capítulo I: “Derechos fundamentales de la persona”Art. 2, inc. 1: “El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece

De modo que de plano, la Constitución advierte que el concebido tiene derechos fundamentales de la persona y que es sujeto de derecho y no objeto. Por lo tanto, merece protección jurídica y sobre todo, de sus Derechos Personalísimos, entre los cuales, se encuentra en primer lugar: la vida.

Además, hay una pequeña distinción que realizar y es que por definición, “sujeto de derecho” es todo aquel capaz de ser titular de derechos. De modo que la simple definición jurídica del concepto hace que lo que dice el proyecto al respecto esté total y completamente equivocado.

Por otra parte, el proyecto supone la modificación del Código Civil peruano, estableciendo que “La vida humana comienza a partir de la decisión de la mujer de llevar a término su embarazo” en contraposición con la actual redacción del Art. 1 de dicho cuerpo normativo, el cual establece:

Artículo 1.- Sujeto de Derecho
La persona humana es sujeto de derecho desde su nacimiento. La vida humana comienza con la concepción. El concebido es sujeto de derecho para todo cuanto le favorece.

No nos detendremos, entonces, en lo arbitrario que resulta que la humanidad de una persona quede a merced de consideraciones de terceros. Tampoco mencionaremos cómo eso violenta el reconocimiento de la dignidad humana y la debida protección legal, ambos consagrados en tratados como la Convención Americana sobre Derechos Humanos, también conocida como Pacto de San José de Costa Rica. Lo que claramente alarma de este proyecto es que está redactado con tal irresponsabilidad y desconocimiento de la normativa peruana que si bien propone derogar una serie de artículos relativos al aborto en el Código Penal, aún así se contradice abiertamente con, por ejemplo, el:

Art. 124 (daños al concebido) del Código Penal,Art. 365 (prohibición de negar al hijo por nacer) y Art. 598 (curatela de bienes del hijo póstumo) del Código Civil,Art. 1, Art. 2, Art. 4 y Art. 9, del Código de los Niños y Adolescentes,Art. 2, inc. 1 de la Constitución Política (tenga en cuenta que para modificar la Constitución, debe seguirse un procedimiento estricto establecido por el Art. 206 de la misma: aprobación por mayoría absoluta y ratificación por referéndum o el acuerdo favorable superior a 2/3 de los congresistas, en dos legislaturas ordinarias sucesivas).

Es más, el proyecto llega al absurdo de considerar persona como “hombre o mujer que realmente existe o que tiene existencia como ser autónomo”. Porque, aparentemente, para la militancia abortista un feto o embrión no es real. Un embarazo, incluso con la prominencia del vientre materno, es solo una ilusión óptica. Es más, un aborto por misoprostol, con su hemorragia es simplemente una alucinación producida por los fármacos. Y ni hablar de todos aquellos seres humanos nacidos que por no poseer autonomía, dejan automáticamente de ser considerados hombres y mujeres que merecen protección jurídica para Perú.

En fin, de equivocarme en cualquiera de estos supuestos, invito por este medio al congresista Yvan Quispe Apaza a debatirlos públicamente para que defienda la bazofia que tuvo la valentía -o tal vez, haya sido insensatez- de presentar como propuesta legislativa.

¡Hombre! Que te pagan un sueldo para hacer este pequeño análisis antes de escribir cualquier cosa.