La joven que murió junto a su hijo tras un aborto legal y "seguro". Foto: infobae.com

Anoche, Mendoza se conmovió con una noticia, en teoría, no prevista por el establishment mediático y la hegemonía feminista: una joven mendocina y su hijo murieron tras realizarse un aborto legal en el municipio de La Paz. La hemorragia provocada por la práctica antinatural le provocó un cuadro de septicemia que terminó con las dos vidas.

María del Valle González López tenía 23 años y era presidente de la Juventud Radical de La Paz, Mendoza. Estudiaba trabajo social en la Universidad Nacional del Cuyo y tenía novio. Realizó una consulta en el Hospital de La Paz para realizarse un aborto tras quedar embarazada, y allí le recetaron Misoprostol para provocar hemorragias y perder a su hijo. La septicemia causada por el medicamento le provocó la muerte.

Una vez más, la cruda realidad desnuda el relato mediático hegemónico del feminismo, lamentable es que se hayan tenido que perder dos vidas para que los confundidos empiecen a abrir los ojos.

Uruguay, una advertencia cercana

Uruguay, país vecino, legalizó el aborto en el año 2012. Desde 2005 a 2015, el país oriental tomó una serie de medidas para reducir la mortalidad materna y logró superar a Chile como el país con menor mortalidad en América Latina. Entre 2008 y 2011 registró 0 muertes por aborto provocado. En el libro “Hermana, date cuenta” Lupe Batallán muestra, con datos del Ministerio de Salud de Uruguay, cómo las muertes por aborto reaparecieron tras su legalización en 2012 (3 muertes) y, desde entonces, se registró al menos una muerte por aborto por año.

Causales del aborto tras su legalización en Uruguay,

El Ministerio de Salud Pública informó que luego de haberse legalizado el aborto en el año 2012 a través de la ley 18.987, los abortos aumentaron de 7.171 en el año 2013 a 9.830 en 2017. Un crecimiento del 28% en 4 años.

Del total de abortos en 2017, el 99,84% se realizó por propia voluntad de la mujer, el 0,01% por violación, el 0,06% por riesgo de salud de la mujer, el 0,09% por anomalías del feto o incompatibilidad con la vida. Situación que también llama la atención a la luz del proyecto presentado desde Casa Rosada.

El pasado enero, una joven de 14 años murió tras realizarse un aborto legal al otro lado del Río de la Plata. Falleció, al igual que la joven mendocina, de una septicemia una semana después de haber recibido misoprostol en el hospital de Treinta y Tres.

El caso de Keyla Jones, otra víctima colateral

La joven Keyla Jones tenía 17 años y un hijo de 7 semanas de gestación cuando acudió al Hospital Subzonal “El Maitén” (135 km. de Esquel, Chubut) para pedir ayuda a una asistente social al no saber cómo afrontar su imprevisto embarazo.

La Dra. Estrella Perramón le administró la droga abortiva Misoprostol y la dejó en observación. Luego, Keila llamó a su mamá desde el hospital. “Mi hija me llama. Yo voy inmediatamente al hospital y hablo con la médica y ella me dice que lo que tenía mi hija era una menstruación fuerte y que la podría llevar a la casa“, relató Verónica Azocar.

Ya en su casa la joven siguió con fuertes dolores abdominales. Su madre volvió a acudir a la profesional que la había atendido y ella le informó que su hija “se había complicado” con un cuadro de gastroenteritis.

El sábado 5 de Diciembre fueron dos veces al hospital y a la segunda vez la joven fue derivada al Hospital Zonal de Esquel. Allí la mamá se entera de que le habían hecho un aborto. La operaron dos veces y fallece en la segunda intervención.

En las investigaciones preliminares del caso, desarrolladas por la Fiscalía de Esquel se determinó “a partir del certificado de muerte de Keyla, que su muerte se produjo como consecuencia del proceso incompleto del aborto, al no haber retirado (previa determinación o exploración), los restos del embarazo dentro del útero, que generaron un cuadro de shock séptico refractario que provocó la muerte de la joven, el 6 de diciembre de 2015, a las 16:40 horas, en el Hospital Zonal de Esquel”.

El médico sólo recibió un mes de prisión en suspenso e inhabilitación para ejercer por un año.

El aborto, tal y como se advirtió durante los debates en el Congreso argentino, es una injusticia legal, constitucional, política, económica y moral que ahora se hace con el apoyo estatal. Los sicarios, ahora disfrazados de médicos al embarcarse en dicha práctica, están protegidos por el poder político.

1 Comentario

  1. El aborto podra ser legal, aunque injusto, pero no es ni seguro ni gratuito.

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