Los datos indican que Argentina se encamina hacia una crisis sin precedente alguno.

Es de público conocimiento el deplorable estado en el que se encuentra la economía argentina. Luego de casi 10 años de estanflación, el país se enfrenta ante momentos críticos que podrían desembocar en una catástrofe en materia social, política y económica.

Sumado a esto, la situación se tornó más grave ante los estragos que está causando la extensión de la Cuarentena. Argentina, por su pésima situación previa, no puede darse el lujo de no producir a su máxima capacidad por más de dos meses, ya que las consecuencias serán de suma gravedad.

Para interiorizarse en el contexto, se puede tomar en cuenta el crecimiento de la Base Monetaria. A principios de Enero, la misma se encontraba en niveles de $1700 miles de millones. Finalizado el mes de Mayo, ya se encuentra rondando los $2200 miles de millones, contabilizando un crecimiento del 30% en este 2020. En el plazo de 12 meses, lleva un aumento del 70%.

A pesar de que este dato se ve muy influenciado por los incrementos de Adelantos transitorios para mantener la liquidez ante la situación de aislamiento, se ha visto en el último mes un incremento del 30% ($300 MM) en el dinero circulante en poder del público. Al aumentar el circulante monetario, a futuro aumentará la inflación por mayor demanda.

Inclusive, la Base Monetaria podría ser mucho mayor si no hubieran licuado gran parte de ella mediante LELIQS y PASES, con el fin de que dicho dinero no se movilice a las calles y traslade su aumento a precios. Con respecto al primer instrumento, en enero contaba con un stock de $900 mil millones, y en la última licitación se llegó a un stock de $1700 miles de millones, un incremento de casi 90% que alimenta de forma negativa al déficit del BCRA. 

Aún peor es lo que sucede con los Pases Pasivos a 1 día, que aumentaron su stock en más de 1500% desde sus mínimos de stock de febrero de $20 mil millones. Si se suman ambos stocks (LELIQS+PASES), se logra un déficit de casi el 100% de la totalidad de BM, que además cuenta con tasas de interés del 38% y 19% respectivamente.

Otro preocupante punto es la pérdida de Reservas del BCRA. En los últimos 12 meses, se perdieron u$d23000 millones de Reservas, alrededor de un 35% de los u$d65000 con los que se disponía en mayo 2019. En lo que va del año 2020, las Reservas disminuyeron u$d3000 millones con el fin de contener el ya fuertemente restringido dólar oficial. Sin embargo, en el mismo plazo de tiempo hubo una devaluación del TC del 12%.

Cabe aclarar que me referí al dato de Reservas totales. Pero si se toman únicamente las reservas netas, el número da u$d9800 millones, casi la totalidad a pagar por daños en el juicio de la expropiación de YPF.

En materia industrial, los números son más que preocupantes. En abril, el mes con las restricciones más estrictas sobre el aislamiento, la actividad industrial se desplomó en un 33,5%. Los 16 sectores que componen el Índice de Producción Manufacturera promediaron un resultado negativo, siendo el más afectado el sector automotriz, donde la actividad fue nula y decreció 100% i.a. 

Otros grandes afectados fueron el sector de prendas de vestir y calzados (-79%), los productos minerales (-70%) y el sector textil (-58%). El sector menos abatido fue el alimenticio, pero que inclusive disminuyó su actividad un 1,5%. 

Por el lado de la construcción, la caída fue del 75,9% interanual, la más abrupta desde el 2001. Además, tan solo este año, acumula una caída del 41%. Estos graves datos impactan fuertemente en el sector inmobiliario, donde en C.A.B.A solo se concretaron 7% de las operaciones habituales, y el precio de los inmuebles ya lleva una caída del 60% en dólares, 

También se torna interesante analizar el informe del EMAE. El mismo relevó que en Marzo 2020, con tan solo 10 días de cuarentena, la actividad económica cayó un 11,5% i.a, retornando a valores del 2009. Con respecto al mes de febrero, la actividad decreció un 10%.

Esto sucedió por los resultados negativos de los tres sectores más influyentes del índice: A las ya mencionadas construcción e industria, se suma una caída del 12% en Comercios. Además, las exportaciones cayeron un 16%, mientras que las importaciones un 20%. Las proyecciones para ambos sectores en abril prevé un decrecimiento del 45%, mientras que se espera una caída del 21%, sumamente peor a la caída del 15% de diciembre 2001.

Por último, el tema que más le importa al ciudadano corriente es el empleo. Tan solo en abril, se han perdido 95.000 empleos a causa del cierre definitivo de 15.000 pymes. Resulta increíble que este dato, respecto a la totalidad de 856.000 pymes en el país, representa una “tasa de mortalidad” del 1,5%, bastante mayor a la de 0,002% que representa el Covid-19 en Argentina.

En fin, las advertencias han sido debidamente presentadas. Se debe tener en cuenta que además hay una reducción en términos reales de los recursos del Estado, ya que la recaudación solo aumentó 12% i.a en Mayo, mucho menor al 45% de inflación (Caída real del 23%). La población no cuenta como esencial el pago de impuestos ante el destructor aislamiento, por lo que el Estado cuenta con menor accionar ante la histórica e inminente crisis.

El Gobierno deberá comprender que el aislamiento ya fue suficiente y que si el mismo perdura, la economía se encamina hacia una auto destrucción. De esta forma, mientras que ahora los medios cuentan día tras día los contagiados y muertes por Covid-19, en un futuro no tan tardío podrían tener que comentar los contagiados por desempleo y fallecidos por hambre o deseperación ante crisis económica, que sin duda sería mucho más grave a lo actual.

Por Nicolás Ginatta