La ciudadanía exige la Boleta Única ante la preocupación por la falta de transparencia electoral.

En Twitter es tendencia el Hashtag #BoletaÚnicaYa, en el cual se exige la implementación de este sistema de sufragio de cara a las elecciones legislativas que se celebrarán a fines de este año. Entre sus defensores, están el diputado de Neuquén, Francisco Sánchez,  el Intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre y las diputadas bonaerenses Catalina Buitrago y María Eugenia Brizzi. Varios referentes de la oposición, además de periodistas e influencers, exigen este sistema como parte del acuerdo para postergar las elecciones que impuso el kirchnerismo.

¿Qué es el sistema de Boleta Única y cómo funciona?

Llamamos Boleta Única a aquella que incluye todas las categorías para las que se realiza la elección, claramente distinguidas. Se divide en espacios para cada agrupación política que cuente con listas oficializadas.

Es decir, en las distintas columnas está cada agrupación política con el nombre de cada miembro de la lista de dicho partido con un casillero en blanco. Esto permite que no solo se pueda votar por uno u otro partido, sino elegir puesto por puesto en el número correspondiente a la lista, pudiendo elegir como primer candidato a diputado al representante A del partido 1, como segundo candidato a diputado al representante B del partido 2, y así sucesivamente, lo que evitaría las “listas sábanas” en las cuales se incluyen representantes sin formación, elegidos por arreglos o por nepotismo, quienes muchas veces terminan traicionando al electorado que los eligió. Tal es el caso del diputado bonaerense de Juntos por el Cambio, Daniel Lipovetzky, quien impulsó la Ley de Alquileres para regular el mercado inmobiliario y, tras su sanción, aumentaron los alquileres un 67%, además de ser un fuerte activista del aborto junto al kirchnerismo.

Allí, La Boleta Única entregada al votante deberá tener los casilleros en blanco y sin marcar, y estar acompañada de un bolígrafo indeleble 🖋 que permita marcar la opción electoral de preferencia.

Se corroborará, mediante un código de barras impreso en las boletas, que aquella boleta es la misma que se le entregó al votante a la hora de entrar al cuarto oscuro y se depositará en la urna, con el fin de evitar malversaciones y fraudes en la certificación, tal y como ocurrió con los votos por correo en las últimas elecciones en Estados Unidos.

Además, se verán reducidos los costos de impresión de boletas, ya que se necesita una única boleta (de allí el nombre) que incluye toda la amalgama de opciones electorales, en vez de una boleta por partido. Por si fuera poco, esto también evita el robo de boletas con el fin de perjudicar a alguno de los partidos, y la falta de boletas de aquellos partidos que no poseen capacidad para tener fiscales en todos los centros de votación del país.

A lo largo de los últimos años, se han presentado varios proyectos para implementar este sistema en la Argentina, siendo el último el presentado por el diputado nacional por Neuquén, Francisco Sánchez, en octubre de 2020. Juntos por el Cambio exigía, en principio, la implementación de este sistema como condición para postergar las elecciones legislativas de este año, petición que finalmente declinó, cediendo al kirchnerismo en sus imposiciones.