“En la ley de expropiación vamos a declarar a la empresa de utilidad pública”, dijo el presidente Alberto Fernández.

Por Ezequiel Melia

El presidente Fernández brindó una conferencia de prensa en la que anunció la firma de un Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU) para la intervención de la firma Vicentín. Además, se enviará un proyecto al Congreso para que se trate la expropiación de la misma.

‘‘Hemos dispuesto una serie de medidas que tienen el propósito de rescatar a esa empresa, líder en el mercado agropecuario argentino’’, argumentó Fernández. En el DNU se expresa que se busca ‘‘asegurar la continuidad de las actividades de la empresa, la conservación de los puestos de trabajo y la preservación de sus activos y patrimonio’’.

Uno de los conceptos que más se repitió desde el oficialismo, a partir de la conferencia, es el de la ‘‘soberanía alimentaria’’ que dicha expropiación posibilitaría ejercer a la Argentina. 

Tanto economistas liberales como legisladores de la izquierda se manifestaron en contra de la medida a través de las redes sociales. Por otro lado, el radical Ricardo Alfonsín ‘‘celebró’’ la idea. En Twitter, distintos hashtags como #ArgentinaComunista, #Argenzuela y #Chavez ocuparon los primeros puestos entre las tendencias.

La ‘‘intervención’’ anunciada implica, según el DNU, la designación de los cargos de Interventor de la Empresa, y el de Subinterventor, a Roberto Gabriel Delgado y Luciano Zarich, respectivamente. Así, Delgado ‘‘tendrá las facultades que el Estatuto de la empresa confiere al Directorio y al Presidente de la empresa’’. En caso de su ausencia, serán ejercidas por Zarich. 

La idea comenzó a gestarse públicamente desde el 31 de mayo, cuando dirigentes sociales publicaron una carta abierta al Presidente donde se solicitaba que la cerealera se convirtiera en una ‘‘empresa pública no estatal’’. Entre las firmas se encontraban la de personalidades como Victoria Donda, Juan Grabois, Alcira Argumedo y Fernando ‘‘Pino’’ Solanas, entre otros.

Abundan las reprobaciones por parte de la ciudadanía

Por Ezequiel Melia