9 de Julio, el día que fuimos libres.

La Argentina entra en su tercer siglo desde la Independencia. El anhelo que el Libertador tanto había soñado, se concretaba en Tucumán. Él sabía que necesitaba la Declaración con rapidez, y escribía a su amigo Godoy Cruz: “la primavera se aproxima y no alcanza el tiempo para lo que hay que hacer“.

Tenía muy claro San Martín su gran plan de libertad americana, en el que la Independencia de las Provincias Unidas significaba, en sus palabras, un “golpe magistral”. Es por eso que se había reunido con Belgrano en la Posta de Yatasto, había visto a Güemes, y se comunicaba con Pueyrredón.

Estos cuatro líderes, serían las cuatro voluntades determinantes, como afirma Rosendo Fraga, para concretar la Declaración de la Independencia. San Martín era gobernador de Cuyo con fuertes influencias en varios diputados.

Martín Miguel de Güemes, era en aquellos años caudillo y gobernador de Salta, influyendo sobre sus diputados. En una carta fechada el 12 de abril, San Martín cuenta que celebró con rondas de cañones y fusiles la unión entre Güemes y Rondeau. Graficar la importancia que le dio al suceso.

Manuel Belgrano empujó fuertemente la declaración, y era jefe del Ejército del Norte. En Yatasto el Libertador le había compartido su plan, y en carta a Godoy Cruz, le decía que Belgrano era lo “mejor que tenemos en América del Sur“.

Y Juan Martín Pueyrredón, era diputado por San Luis y sería elegido Director Supremo. En agosto, el Libertador, escribiría que su entrevista con Pueyrredón había proporcionado grandes ventajas a la causa, llegando a decir: “todos los obstáculos se han removido, y en todo se procederá con firmeza y unión”.

Es por eso, que al recordar nuestro importantísimo aniversario de la Declaración de la Independencia en Tucumán, el 9 de julio de 1816, podemos tomar de allí ejemplo y exigir una determinada altura de la vara, que nuestros padres han colocado con honor y gloria.

En paralelo, esta vara parece quedar alta, lejana y abstracta, respecto al presente. Alejados están los recientes hechos en pleno armado de listas para las elecciones legislativas del año 2021. Podríamos afirmar que las voluntades que empiezan a jugar a nivel nacional, son principalmente, la de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri, Horacio Rodriguez Larreta y Sergio Massa. Cuatro también.

Estas voluntades, tienen a la Argentina en una durísima encrucijada, donde la pobreza crece incesantemente afectando sobre todo a nuestros niños en un 70%. La economía no da respiro, el mundo nos cierra las puertas y el desempleo aumenta. En términos sanitarios, la pandemia ha dejado en evidencia un fracaso rotundo frente a discursos esperanzadores por televisión. La sociedad argentina pareciera ser afectada por un cansancio y descreimiento generalizado, que se reflejan en la imagen claramente negativa que tienen estos líderes políticos en las encuestas.

Es por eso, que hay camisetas que están quedando grandes. Sin contar que los cuatro líderes de 1816 estuvieron en el frente, luchando contra sables, cañones y fusiles en campos de batalla, los cuatro pusieron durante toda su vida, el pellejo propio en juego por un bien común mayor. El de la Patria. En contraste, los del 2021 están esquivando causas judiciales y poco han arriesgado contra el virus.

Los de 1816, hicieron todos, grandes aportes a la consolidación nacional. Vale mencionar a modo de ejemplo, el intento de Pueyrredón en 1829 para mediar entre Lavalle y Rosas durante una época sangrienta y conflictiva. Quedan a la vista la confrontación constante, la especulación, y la división a cualquier costo de los del 2021.

Son humillados también, los líderes políticos del presente, en lo que respecta a la formación de los cuatro hombres del siglo XIX, y su real cercanía con el pueblo y sus dificultades. Hoy, no cuentan con una notable formación, y ninguno ha vivenciado aprietos económicos en su vida. Tampoco dejaron de lado negocios o ingresos extraordinarios por el país, y no son, ni han sido ejemplo como trabajadores en sus rubros.

Por último, y desde una crítica del esquema federal que adoptó nuestra nación al organizarse, podemos afirmar que ni Fernández de Kirchner, Macri, Rodríguez Larreta, ni Massa se caracterizan por una clara identidad federal. Todos viven hace añares en CABA o en el conurbano bonaerense. El cuarteto de la Declaración de la Independencia, representaba a Mendoza (San Martín como gobernador), San Juan (Pueyrredón como diputado), Tucumán (Belgrano como jefe del Ejército del Norte), y Salta (Güemes como gobernador).

De este modo queda claro, que fue, es, y seguirá siendo alta la vara, queda en nosotros los ciudadanos exigir y comprometernos con nuestra historia que tan lejos nos ha quedado, y que tan extraña nos parece al día de hoy. Es oportuno reflexionarlo en un año electoral, para recomponer lo que tan hondo llevamos en nuestro ser, el orgullo de ser argentinos, comprendiendo la responsabilidad nacional y regional que tenemos de gozar de una Patria justa y pujante, que nos permita ser y vivir mejor.

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