Fuente: Radio Brisas

El pasado 30 de junio, el Senado argentino finalmente promulgó la reforma de la Ley de Alquileres, propuesta por el diputado Daniel Lipovetsky. La principal característica del proyecto implica un fuerte cambio para el valor del alquiler, ya que se prohíbe estipular arbitrariamente un precio de mercado, para reemplazarlo por una fórmula de ajuste en base a la inflación y los salarios.

Claramente, desde el punto de vista económico, es una inconciencia ajustar por estos valores en el tercer país con mayor inflación del mundo y con constante pérdida de poder adquisitivo de salarios, por devaluación interminable. Sin embargo, con una sociedad sesgada por una visión negativa e irracional sobre las leyes de mercado, el poder político manipula la ley creando una falsa ilusión de protección ante el “odioso” mercado.

Para sorpresa de nadie, luego de la promulgación de la ley, varios inquilinos comenzaron a denunciar fuertes incrementos en los valores de alquiler. Inclusive, un informe de la inmobiliaria Zonaprop, reflejó que solo en julio hubo un aumento del 7,9%, el más alto desde el inicio de la medición en marzo de 2012.

Esto era más que previsible con tan solo mirar los datos de la última década, como lo evidencia el siguiente cuadro. En el mismo, se puede ver la evolución de los alquileres promedio a fin de cada año, y también cuál hubiera sido ese valor ajustado con la indexación del 50% por inflación y el 50% por RIPTE. 

Fuente: Elaboración propia en base a datos del GCBA

Así, se puede ver que partiendo de esta muestra de 10 años, en 7 de los mismos el valor ajustado ha sido mayor que el valor del alquiler promedio de mercado. A su vez, se puede deducir que en dichos años la inflación ha sido mayor que el RIPTE, gracias a una pérdida de valor de salarios.

Considerando que este año el mercado de trabajo se encuentra casi paralizado, y la emisión monetaria ha alcanzado niveles récord, la inflación podría ser bastante superior al RIPTE y alimentar negativamente a esta flamante indexación. Así ha sucedido en los últimos dos años de la gestión de Cambiemos, donde luego de las corridas cambiarias de 2018 se aceleró la inflación gracias al retorno a una política monetaria expansiva, alcanzando brechas entre ambos valores del 9% en 2018 y del 20% en 2019.

Fuente: Elaboración propia en base de datos del GCBA

Sumado a esta desastrosa indexación, en el proyecto de ley se añadieron nuevas cláusulas que buscan afectar al propietario, obligándolo por ejemplo, a aumentar la duración mínima de los contratos de 2 a 3 años. De esta forma, se podría prever que menor cantidad de individuos verá como rentable poner en alquiler una propiedad, por lo cual se reducirá la oferta. De esta forma, comprendiendo reglas de economía básica, el valor deberá aumentar.

Por este conjunto de razones, queda claro que quien escribe no comprende el propósito que tenía el diputado Lipovetsky en impulsar esta ley, ya que perjudica tanto a inquilinos como a propietarios. Menos aún se entiende el aval que da todo el espacio de Cambiemos, cuyos ideales pretenden parecerse a los del libre mercado, pero en la práctica se encargan de regular y destrozar todo tipo de mercado lucrativo.

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