Fuente: CudarLaVida.org

Las elecciones presidenciales de 2019 tuvieron una novedad sorpresiva:  por primera vez en décadas los argentinos tuvimos la posibilidad de votar candidatos de derecha. De las seis candidaturas que superaron el filtro de las P.A.S.O. para competir en las generales, dos (¡Dos!) representaban a alguna de las familias de la derecha; una más conservadora liderada por el Veterano de Guerra de Malvinas Juan José Gómez Centurión y otra, de perfil más liberal, encabezada por el economista José Luis Espert.

Ambos candidatos llegaron tarde a la disputa electoral, sin fondos, sin estructura ni músculo militante, y aun así lograron aprobar decorosamente el exámen de las primarias y llevar sus propuestas al debate presidencial. El final es conocido, la primera vuelta se “balotajizó” y, en la elección más polarizada de los últimos tiempos, el peronismo y el macrismo se repartieron el 89% de los votos, dejando un escaso margen para las otras cuatro candidaturas que perdieron buena parte del caudal obtenido en las P.A.S.O.

Un detalle que solamente escapó al periodismo fue que los votos sumados de Gómez Centurión y de Espert arañaban el 5% en las primarias, y se ubicaban como la cuarta fuerza también en la general, superando a la izquierda (que se presentó por primera vez unida a una elección). Muchos vieron esto como una oportunidad perdida y el reclamo de unir los clanes sigue creciendo a medida que naufraga el gobierno de Alberto Fernández.

El problema del aborto

De las diferencias que hay entre liberales y conservadores en esto que por comodidad llamamos “la derecha”, la más irreconciliable es la postura frente al aborto (que incluye al feminismo y la ideología de género). Los ProVida no quieren votar partidos que no sean “celestes” y los liberales no quieren adoptar posturas partidarias orgánicas en este tema (respecto a la baja de impuestos por ejemplo, sí). Este escollo podría salvarse con un poco de buena voluntad y praxis política. Para lograr la tan anhelada unidad es necesario definir las prioridades de cada sector y bajar las pretensiones ideológicas. Irónicamente los más cerrados han demostrado ser los liberales que, pese a haber obtenido menos votos que el candidato ProVida (y deberían replantearse por qué), siguen ninguneando el tema y se rehúsan a fijar postura partidaria en contra del aborto pero al mismo tiempo le reclaman a los celestes unirse a ellos, a cambio de nada, igual que el macrismo. No es serio.

El votante celeste que acompañó a Gómez Centurión define su voto por la postura del candidato frente al aborto, del mismo modo que el votante liberal define el suyo -primero que nada- por las propuestas económicas del candidato, al punto que votarían sin empacho a un candidato peronista como Menem por más gorilas que sean -y de hecho, lo hicieron. Bien por ellos.

No lo van a reconocer pero gran parte de los liberales evitan definirse en contra del aborto porque créen que, cuando finalmente se legalice, esa discusión se va a acabar y podrán encauzar la militancia y los votos Provida hacia temas que a ellos les importan. Eso sólo demuestra una gran ignorancia sobre la militancia anti abortista. Lo ningunean tanto, les parece un tema tan secundario, que lo desconocen absolutamente; pero pretenden que los acompañen, eso sí. La historia muestra que el movimiento provida, como todo movimiento conservador desgraciadamente, se politiza ex post facto, una vez que la batalla principal ya se perdió.  Es más un movimiento de Reacción que se formaliza ante un objetivo claro como volver a penalizar el aborto. Esto es una cuestión lógica: mientras el aborto no es legal la pelota está del lado de los que quieren cambiar la ley y el Provida es el militante del statu quo, cuando se legaliza los roles se cambian. Así y todo, con la victoria de los pañuelos celestes en la votación del Congreso en 2018, el candidato Provida, el candidato del statuo quo sacó más votos que el candidato liberal. El voto provida norteamericano (que llevó a Reagan, a Bush y a Trump a la presidencia) no existía antes del fallo “Roe vs Wade”, pero ha sido un factor de lobby para demócratas -sí, demócratas también- y republicanos desde entónces. En España, un país más parecido al nuestro, VOX (aparecido también luego de la legalización del aborto) captó el voto ProVida traicionado por el PP, porque comprendieron una cosa que entendieron Trump y Bolsonaro pero los liberales argentinos no; el voto celeste pide poco pero es fiel.

Si le cumplen con hechos lo que le prometen en campaña, el ProVida va a ser el que te siga sosteniendo con votos y en la calle durante los primeros tiempos más duros de un gobierno liberal, cuando la economía cruja por los cambios de política económica y la casta política y sindical se una para defender sus prebendas, hasta que finalmente se empiecen a ver los resultados de una necesaria reforma del estado o una flexibilización laboral. Cuando la situación se tense porque las medidas de gobierno son muy duras y todos te ataquen por inescrupuloso y ajustador brutal, los ProVida serán los que todavía pongan tu boleta en la urna en las elecciones legislativas cuando necesites apuntalar tu gobierno con más diputados para continuar votando reformas en el congreso. Esa lealtad, como todo, tiene un precio y no habrá unidad hasta que estén dispuesto a pagarlo.

Matrimonios arreglados

Dicen que los matrimonios arreglados son los que mejor funcionan; las experiencias orientales en lugares como la India indicarían eso. Pero nosotros somos occidentales y seguimos prefiriendo casarnos por amor en vez de ser objeto de trueque entre consuegros, a cambio de cabras, vacas o dinero. Es una de las muchas razones por las que the west is the best.

Esta primacía de los sentimientos, tan saludable para las uniones conyugales, admite un defecto por exceso cuando se traslada a terrenos más profanos. No necesitamos amarnos ni estar enamorados para hacer política juntos, de hecho ya nadie lo hace. Si queremos que la derecha se una en un núcleo fuerte y no vaya de furgón de cola en armados con socialdemócratas que nos usen para llegar y luego nos descarten a la hora de gobernar, debemos primero arreglar nuestro propias cuitas. A diferencia de los “matrimonios por interés” donde una parte cree estar unida por amor mientras la otra lo hace solo para sacar ventaja, en los “matrimonios arreglados” ambas partes saben a lo que van, de bona fide, sin traiciones ni mentiras.

La unión de la derecha no va a ser posible mientras las distintas tribus estemos tratando de aprovecharnos de las otras. En cambio, un matrimonio arreglado con reglas pactadas de antemano y hecho de cara al electorado, explicando el alcance de los acuerdos contraídos, las causas que los motivaron y los fines que se pretenden alcanzar, podrá no enamorar pero al menos cumple su objetivo. Dá previsibilidad y nos evita el desagradable ejercicio de candidatos mintiendo y de votantes haciendo como que les creen. Hagamos otra cosa. Seamos mejores.

Yendo al punto digamos que el ProVida podría votar candidatos no celestes que se comprometan a defender la vida y educación de los niños por disciplina partidaria, siempre y cuando la oferta sea creíble, dando ciertas seguridades. El ProVida es realista, no pretende que su candidato piense como él; la mitad del macrismo piensa como él pero hacen todo lo contrario, no sirve. Lo que quiere el ProVida es que a la hora de los hechos su candidato cumpla con sus promesas.

Trump es el presidente más ProVida de la historia de EE.UU., un multimillonario mujeriego que se acostaba con actrices porno. ¿Alguien duda que Trump es el tipo de personaje que haría abortar a sus amantes para deshacerse de un embarazo indeseado?, muy posiblemente lo haya hecho. ¿A alguien le importa?. No. Porque prometió defender el derecho a la vida cuando llegara a la presidencia y no dejó de cumplir su promesa con hechos desde que llegó, incluso con concesiones demagógicas haciendo un discurso de navidad más cristiano que el del Papa aunque nadie crea que Trump es un tipo religioso. “París bien vale una misa”, lo sabía Napoleón y lo sabe Trump,  ¿Los liberales argentinos, lo sabrán?.

Por @DerechaHippie 

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