La inmigración ilegal aumentó 600% gracias a Biden. Imagen: france24.com

Desde la asunción del presidente Joe Biden, Estados Unidos atraviesa una crisis migratoria sin precedentes que pone en peligro la estabilidad nacional.

Uno de los primeros factores que desencadenó la crisis fue el freno a la construcción del muro de Trump, que servía como barrera a la entrada masiva de extranjeros. A eso se le sumó un memorándum interno a las fuerzas fronterizas pidiendo mayor flexibilidad con los migrantes ilegales; pero principalmente, porque Biden prometió durante su campaña una amnistía total a todos los inmigrantes ilegales, lo que generó enormes caravanas hacia la principal potencia del mundo.

Por su parte, el Secretario de Seguridad Nacional, quien está a cargo de la protección de las fronteras, Alejandro Mayorkas, reconoció que hay un mayor flujo de inmigrantes al país desde la llega del nuevo gobierno, pero se negó a calificarlo como una crisis.

No les queremos pedir a los inmigrantes que no vengan, pero les digo que no vengan ahora“, aseguró Mayorkas, quien es hombre de confianza de Biden en todo lo relacionado a América Latina, a pesar de tener un pasado cercano al chavismo y al castrismo cubano.

Hace algunos días, el medio demócrata Axios filtró un documento interno de la administración de Biden que muestra el drama que representa la situación actual en la frontera de los Estados unidos

El documento filtrado, que es un intento del medio por ayudar a mostrar a Biden como alguien comprometido con la situación, termina, sin quererlo, por mostrar la ineficacia y la inoperancia del presidente para hacer frente a esta crisis migratoria.

La crisis es aún mayor entre los niños, un problema que viene desde Obama y que Donald Trump se encargó de solucionar. Ahora vuelve a resurgir de una forma aún más grave.

De acuerdo a estos reportes, procedentes de la Secretaría de Salud y Servicios Humanos, un promedio de 321 menores de edad están cruzando la frontera a diario de manera ilegal, representando un aumento del 600% desde diciembre.

Estos datos muestran una verdadera crisis migratoria si se los compara con los números que se obtenían en la administración Trump, en la cual en los últimos días de su administración sólo ingresaban 47 niños por día en promedio.

Otra cifra preocupante que visibilizan dichos papeles es la capacidad de ocupación de los centros de detención donde se guardan momentáneamente a estos niños; la cual alcanzó el 94%, esperando que llegue al 100% si se mantiene este ritmo para abril. Es por esto de que Biden la pasada semana abrió oficialmente su primer centro detención para niños, que Trump había cerrado durante su mandato.

Estos niños vienen acompañados por sus familiares o por los llamados Coyotes —un término americano que se refiere a los criminales que se dedican al contrabando de personas en la frontera.

En total, son más de 80 mil las personas que han intentado cruzar ilegalmente a Estados Unidos durante enero, una cifra nunca antes vista por el país en un solo mes y que se produce cuando todavía no llegó la primavera, la cual es la época del año donde sucede el pico de inmigración por la frontera con México.

A pesar de que Biden, por recomendación urgente de la Policía Fronteriza (“ICE“, por sus siglas en inglés), tuvo que autorizar a que se abrieran más centros de detención y que éstos no cumplan con ningún distanciamiento social ya que las camas escasean, los expertos aseguran que habrá un punto en donde esto no se va a poder controlar más. 

Es por esto que es que las autoridades fronterizas están comenzado a directamente liberar a estos niños en suelo estadounidense por orden de Biden, y poniéndolos a cargo de familiares o parientes que se encuentren en el país o de otros adultos que no sean familiares en una adopción temporal, lo que significa su entrada al complejo sistema legal estadounidense.

Biden y el nuevo proceso migratorio:

  1. Al hacer encuentro con la Policía Fronteriza, estos niños primero son llevados a custodia en los establecimientos de ICE donde pueden permanecer hasta por más de 3 días en los mismos sin ningún tipo de distanciamiento ni testeos.
  2. Luego de permanecer en estos centros de custodia, los menores son entregados a otros centros de detención, esta vez controlados por la Secretaría de Salud y Servicios Humanos.
  3. Mientras sus datos son cruzados y las autoridades averiguan si el niño tiene familiares o parientes en el país, el menor permanece en estas cárceles. 
  4. Al estar estos centros de detención completamente colapsados, muchas veces las autoridades apuran la liberación del niño sin haber consultado antes todo su historial familiar, por lo que el menor es dejado a su suerte en compañía de una familia que muchas veces tiene una relación muy distante y el niño termina en la calle.
  5. Una vez ya en el país, el menor debe iniciar su reclamo para obtener la ciudadanía en los tribunales estadounidenses. 
Todo esto ocurre porque la nueva administración demócrata se niega a deportar a menores de edad, asegurando que hacerlo sería “inhumano” y que el delito lo cometieron sus padres y no ellos. De esta manera, muchas veces los niños son separados de sus padres, quienes sí son deportados o encarcelados.

En la primera semana de marzo, un promedio de 174 niños por día fueron liberados de los centros de custodia, un aumento importante considerando que hace eran 90 por día los liberados en el transcurso del mes de enero y los primeros días de febrero.

La política tan efectiva que llevó a cabo Trump y que mantuvo en calma la situación fronteriza era muy simple: los niños aprehendidos por ICE eran deportados de vuelta a sus países de origen junto a los adultos que los trataron de ingresar a Estados Unidos.

A su vez, la administración republicana también había creado un protocolo que las personas que acogían a un niño migrante debían cumplir con estrictas condiciones que garantizaran al menor una buena estadía mientras se resolvía su situación. 

Biden derogó estas dos políticas de Trump mediante decretos en su primer día de Gobierno.