Actualmente, Uruguay está dentro de los 42 países que mejor está combatiendo la pandemia del COVID-19, mientras que Argentina, caso contrario, está dentro de los países que aún no logran aplanar su curva de contagios. 

Aún así, esto resulta un poco controversial ¿Cómo es posible que Uruguay, con una cuarentena voluntaria y flexible, haya podido domar al virus y controlar su economía, pero, Argentina, con una cuarentena obligatoria y autoritaria (de más de dos meses), no?

Fuente: endcoronavirus.org

El día 13 de marzo, el Ministro de Salud Pública uruguayo, Daniel Salinas, hace pública la información de los 4 primeros casos de COVID-19 en el país. A partir de ese momento se declaró emergencia sanitaria, y durante los días siguientes el país cerró sus fronteras, suspendió las clases y eventos masivos, se suspendió la actividad de construcción y se aplicó una cuarentena obligatoria únicamente para los que venían de países “declarados en riesgo” (China, Irán, Italia, etc.).

El mandatario uruguayo y su vicepresidenta, prefirieron priorizar las libertades individuales de cada ciudadano, y que cada uno actuará bajo su propia responsabilidad para proteger su propia vida. El aislamiento iba a ser totalmente voluntario.

 

En Argentina, el 3 de marzo, luego de un mes de que el Ministro de Salud Ginés González García expresara que “no hay ninguna posibilidad de que exista coronavirus en Argentina”, se confirmaba el primer caso del virus. Esto sorprendió al señor ministro, él pensaba que iba a llegar “un poco más tarde”. 

Argentina procedió tomando medidas similares a las uruguayas, pero, a diferencia de Uruguay, el país decretó para el 20 de marzo, que los habitantes de Argentina, tenían que cumplir un aislamiento de carácter “social, preventivo y obligatorio” que en un principio, iba a ser hasta el 31 del mismo mes.

Volviendo a Uruguay, el ex-presidente y miembro del Foro de São Paulo, Tabaré Vázquez, si bien apoyaba las medidas que se venían tomando, mencionó que inevitablemente Uruguay tenía que ir a una cuarentena total para así cortar con el círculo vicioso de más número de casos. Aún asi, el presidente prefirió seguir poniendo la responsabilidad y las libertades individuales por encima de la autoridad del gobierno.

Tabaré Vázquez junto al dictador venezolano Nicolás Maduro (Infobae).

Efectivamente, el gobierno, teniendo en cuenta que se venía una profunda recesión decidió equilibrar la salud y economía. La gente con el afán de proteger su vida, tomó las precauciones necesarias de forma voluntaria, y a raíz de esto, el incentivo empresarial de proteger a sus empleados hizo que el teletrabajo aumentara del 4% al 24%.

En Argentina, a causa de la cuarentena obligatoria, la actividad económica quedó casi paralizada, a tal punto de que en tan solo los 10 días restantes de marzo, el EMAE caía un 9,8% respecto a febrero, y 11,5% respecto a marzo de 2019; la caída económica más grande de los últimos 11 años. 

“Fondo Coronavirus”

El presidente de la república vecina, en marzo anunció el “Fondo Coronavirus”. Esta medida fue creada para hacerle frente a la crisis generada por la expansión del COVID-19, y consiste en un impuesto del 5% al 20% sobre los el sueldo de los funcionarios públicos y cargos políticos que superen los UYU 80.000 (ARS 125.000 +/-) por dos meses (abril y mayo).

Si bien, se adelantó que el Fondo no va a poder cubrir todos los gastos, esta medida demuestra una gran responsabilidad por parte de la política para toda la población uruguaya.

En Argentina, por otro lado, se hicieron múltiples protestas en forma de “cacerolazo” reclamando al poder ejecutivo que se reduzca el sueldo, aún así, el presidente Alberto Fernández, se pronunció en contra de estas protestas, expresando que las mismas no le afectan y tildando de hipócritas a los que hacían el reclamo.

Lacalle Pou y el sector privado

El Ejecutivo entendió que la forma de reactivar la economía es evitando la suba de impuestos, optar por la renuncia fiscal, y así “premiar al que pone un peso, dos pesos, un millón de pesos, al que contrata gente”. De esta forma, una de las principales prioridades que fijó el gobierno, fue el estímulo para generar más fuentes de empleo.

En una conferencia de prensa, el presidente mencionó que “hoy, gravar el capital, es amputar la posibilidad de los que van a hacer fuerza en la salida de la crisis… por eso no lo vamos a hacer”.

Por último cabe mencionar el gran aporte que hizo el sector agropecuario al “Fondo Coronavirus”. El Ministro de Ganadería Carlos María Uriarte había informado que el Fondo iba a recibir USD 100 millones, cifra la cual equivale a casi el 25% del costo estimado que tendrá el impacto del COVID-19 en Uruguay.

En Argentina, caso completamente contrario, en vez de reducir el gasto público y el sueldo político, prefieren aplicar un impuesto a las grandes empresas, las mismas que terminan generando más trabajo y producción en el país.

Volviendo a la normalidad

Ya luego de más de un mes de una cuarentena voluntaria, entrando a mayo, las actividades ya estaban comenzando a normalizarse. La actividad de la construcción está empezando nuevamente, las escuelas rurales ya tienen clases con normalidad y para el 1, 15 y 29 de junio van a estar volviendo todas las actividades educativas, ya sean primarias, secundarias o superiores.

La realidad uruguaya y la realidad argentina

En primer lugar, cabe mencionar que Uruguay siempre se mantuvo por encima de Argentina en cuanto a testeos. Mientras que el pais vecino acumulaba 5513 testeos por cada millón de habitantes, nuestro país alcanzaba los 1151 testeos.

Luego, sobre contagios y muertes, Uruguay hasta el día de ayer 27 de mayo, alcanzaba los 803 contagios, 650 recuperados y 22 muertes, es decir que actualmente tienen únicamente 131 casos activos.

Y en el caso de Argentina, hasta el día de ayer, ya veníamos alcanzando los 13933 contagios, 500 muertes y 4349 recuperados, en total 9584 casos activos.

En un principio, uno puede pensar que Uruguay, al tener una diferencia poblacional tan grande respecto Argentina, se encuentra en su misma situación de expansión del virus a través de los contagios. Pero veamos los siguientes gráficos.

Por Rafael Agustín Hofmann