Libre portación de armas: un debate que hay que dar.

Introducción

En el mundo, distintas corrientes políticas y filosóficas discuten tanto la moralidad como la viabilidad de una sociedad armada. En este artículo se intentará esclarecer algunas cuestiones y datos para lograr una sociedad más libre.

De todas las posturas sobre el tema, se pueden observar dos posiciones bastante fuertes: Por un lado, los que quieren un Estado que tenga el monopolio de las armas para su debido control, y del otro, los que proponen la libertad individual de que cada persona que se quiera armar tenga todo su derecho a hacerlo.

Fundamentos Básicos

Cuando se debate sobre los casos de criminalidad, delitos y homicidios se deben tener en cuenta ciertas posiciones lógicas que una gran parte de la opinión pública no tiene en cuenta.

Por un lado, el delito nunca lo comete un cuchillo, un arma de fuego o un auto; el que comete el delito es una persona, es decir que quienes matan o atacan a unas personas son otras personas, no objetos.

Otra posición que hay que tener en cuenta es que cuando uno prohíbe algo, no precisamente esto va a desaparecer, sino que lo sumerge en la ilegalidad y se crean mercados negros. Por lo tanto, si uno desea fomentar la ilegalidad, no hay mejor forma que prohibir las acciones humanas.

La defensa legítima no es lo mismo que la violencia; se ejerce dicha defensa cuando es necesaria para impedir o repeler una agresión injusta, mientras que la violencia es el uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo sin su consentimiento.

La narrativa anti-armas

Con ejemplos de homicidios o accidentes terminados en muerte, ciertas personas razonan distintas explicaciones y conclusiones que intentan asomar las causas de dichos acontecimientos. La gente que está a favor de un Estado que sea capaz de controlar ámbitos de la vida busca culpar de tal horror a cosas como rifles automáticos o cargadores de 25 municiones; quieren poner la culpa en algo o en alguien que se pueda controlar o prohibir.

Lo que está oculto en esta narrativa acusatoria e inquisitorial es que se busca controlar la condición humana; se busca eliminar por completo la violencia, el asesinato, el egoísmo. Lo que es algo imposible de eliminar, y para recurrir a ese fin se le tiene que quitar la posibilidad a las personas de ser lo que somos naturalmente: Una especie animal.

Hay dos tipos de animales en la vida: La presa y el depredador. Comúnmente, la presa tiene métodos para defenderse o escapar del depredador; nadie en su sano juicio le negaría a la gacela su derecho de usar sus cuernos para defenderse del ataque de un leopardo, pero estas personas que usan la narrativa en contra del derecho a defender su vida, libertad o propiedad, si le quitaran los cuernos a la gacela. Estas mismas personas creen que para detener al leopardo se le tiene que quitar la capacidad de la autodefensa a la gacela.

El Estado es incapaz de ofrecer tanta seguridad

Uno de los argumentos de los anti-armas es que la posibilidad de que el Estado ofrezca un nivel de seguridad tan alto que disminuya los procesos delictivos; el problema es que los delincuentes no atacan cuando hay un policía cerca, comúnmente buscan personas que estén solas o situaciones en las cuales no haya presencia policial. Para lograr el supuesto de la cobertura total de seguridad, la mitad de la población tiene que ser policía para proteger a la otra mitad todo el tiempo. Resumiendo, una utopía.

El Estado no puede proteger a cada individuo del territorio por razones obvias. Por lo tanto, la mejor forma de que una persona tenga suficiente seguridad es darle el derecho de portar armas y que la pueda usar, haciendo uso debido de la legítima defensa, garantizada mismo hoy día en el artículo 34.6 y 34.7 del Código Penal argentino.

El Estado y los delincuentes: Duopolio

Las sociedades no libres de tenencia y portación tienen 3 grandes grupos. El primero es la policía, quienes responden al Estado; en segundo lugar, tenemos a los delincuentes, quienes acceden a la compra de armas en el mercado negro gracias a que toda su actividad se desarrolla en la ilegalidad; y el tercer y último grupo son los ciudadanos de bien que viven en la legalidad y que, en consecuencia, están desarmados o requieren completar un proceso burocrático agotador para acceder a un arma para defenderse.

Aquí encontramos a un duopolio armado compuesto por el Estado (Policías y Fuerzas Federales) y los delincuentes en contra de los ciudadanos de bien desarmados. Muchas veces esta alianza se manifiesta en estrategias corruptas, como pasa en muchos lugares de Latinoamérica, donde un gran ejemplo son los Narcoestados. La Provincia de Buenos Aires es otro ejemplo claro de la connivencia de los burócratas con los delincuentes y las mafias.

Testimonio de actos delictivos

Cuando suceden delitos, como por ejemplo una violación, siempre sale un trasnochado que dice: “Qué habría pasado si el violador tuviese un arma” … Y yo pregunto: -Qué habría pasado si la víctima hubiera tenido un arma para poder defenderse-.

También se toman ejemplos de masacres en universidades de Estados Unidos para decir que sucedieron por culpa de la Segunda Enmienda. Pero cuando uno revisa los sectores donde ocurren esas masacres, se puede ver que son “Zonas libres de armas”, es decir, que en esos lugares portar armas está prohibido.

Lo que no cuentan es la inmensa cantidad de actos delictivos que fueron evitados gracias a la libre portación de armas, ya que éstos no tienen relevancia mediática, a no ser que se haya usado la legítima defensa y, acto seguido, el delincuente (no la víctima) haya terminado muerto.

Portar armas evita gobiernos totalitarios

Gracias a la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos (1), ese país nunca sufrió un golpe de Estado, como tampoco el avance del gobierno sobre la sociedad, lo que podría llegar a causar la muerte de ciudadanos inocentes. Sin embargo, 12 millones de personas desarmadas, hombres, mujeres y niños, no pudieron ofrecer resistencia y murieron por su propio gobierno, el partido Nacional Socialista Alemán. 50 millones de personas desarmadas fueron asesinadas por la propia Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. 50 millones de chinos fueron asesinados por el gobierno de Mao Tse Tung, entre otros aniquilados en Cuba y en Vietnam, en campos de exterminio.

Todo por una ley de desarme de la población que genera la incapacidad de resistirse ante sus gobiernos; cosa que nunca pasó desde que existe la Segunda Enmienda, aplicada a todos los estadounidenses; pero eso no quita la posibilidad de que pase en caso de que un día se aboliere dicha norma.

(1): La Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos es la norma legal que habilita a los ciudadanos portar armas para defender sus derechos ante una vulneración.

Puro sentido común

Para demostrar los incentivos y los hechos lógicos que ocurren pondré dos ejemplos para que se pueda ver de forma gráfica, lo que se está manifestando en esta nota.

Supongamos que hay dos cuartos a los que uno puede entrar, en el primero es una zona libre de armas (Prohibido su uso) y en el segundo está permitido que entres portando un arma.

Si tú eres un delincuente armado y con ganas de cometer un hecho delictivo; si entras al primer cuarto vas a ser el único que tiene un arma, con lo cual tienes más poder que el resto de las personas que están desarmadas, por ende, cometer un delito ahí se vuelve bastante beneficioso y con poco riesgo.

Si entras al segundo cuarto con las mismas intenciones de antes, al entrar a un lugar donde todos están armados, tu nivel de poder sobre ellos es nulo ya que van a tener el mismo poder que usted, como también van a ser mayor en número de personas. Por ende, cometer el acto delictivo se vuelve bastante riesgoso y poco beneficioso.

Teniendo en cuenta que ambas producen distintos incentivos, a la hora de cometer o no un acto delictivo, es notable que en el segundo cuarto donde es libre la portación de armas va a ser muchísimo más seguro que el primer cuarto.

Datos del mundo

Como se puede ver en los datos, una vez que salió el Decreto 137/1993, con fecha del 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas en EE. UU., mientras más armas de fuego portan los civiles, más desciende la tasa de homicidios con armas de fuego.

Portación de armas vs homicidios con armas de fuego.

En el siguiente gráfico muestra los datos de las ciudades de Chicago, Los Ángeles y New York. El primero prohibió la portación de armas y los demás mantuvieron su libertad. Como se ve, la prohibición aumentó el número de muertes considerablemente, mientras los demás seguían descendiendo.

Chicago con restricciones a las armas vs el resto de las ciudades.

Teniendo en cuenta que en el Estado de Texas la portación de armas es obligatoria, veamos si es peligroso según los datos a comparación de los demás estados. La primera imagen es tasa de homicidio, la segunda es de homicidios por armas a jóvenes y la tercera muertes de menores.

Homicidios cada 100 mil habitantes en EEUU.
Homicidios con armas de fuego entre jóvenes, por estado.
Muertes de menores por armas de fuego, por estado.

Como ya comprobamos de manera empírica, la libre portación de armas en los estados donde se la permite, dentro de EE. UU. funciona; veamos cómo es en el resto del mundo.

En la primera imagen se ve cuántas armas por cada 100 habitantes tiene cada país y en la segunda la correspondiente tasa de homicidios. Como se puede ver, en los países donde es libre la tenencia y portación de armas para los civiles, se refleja en una baja tasa de homicidios.

Número de armas cada 100 habitantes, por país.
Tasa de homicidios cada 100 habitantes, por país.

Países donde las armas son legales y fáciles de obtener:

-Finlandia

-Estados Unidos

-República Checa

-Serbia

-Suiza

-Israel

-Rusia

-Canadá

-Austria

Conclusión

En conclusión, este debate debe volver a la discusión pública en Latinoamérica, donde sus países tienen restringido el derecho de que cada uno pueda defender con armas la vida, libertad y propiedad tanto de uno mismo como la de otro individuo que vea vulnerados sus derechos.

En contraposición, es emblemático el caso de la Argentina, donde lejos de proteger a las víctimas incluso después del hecho delictivo, la doctrina imperante es la aplicada por quien supo ser presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Eugenio Zaffaroni, basada en la protección del victimario, por considerarlo víctima de la sociedad o del sistema. Una verdadera burla al ciudadano de bien, quien no sólo debe sostener con los impuestos sueldos estrafalarios, sino que ante la vulneración de sus derechos tiene que soportar esa calidad de “justicia”.

Sobre el autor: Ramiro Cura es estudiante de Relaciones Internacionales y Ciencia Política en la Universidad de Belgrano.

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