La batalla de San Carlos, decisiva en Malvinas.

Importante fecha patria, el 21 de mayo en conmemoración de aquel combate de 1982. Se ve que hay algo especial en la sangre criolla cuando llega el mes de mayo. Más de 170 años después de la Revolución a los españoles, se daba esta vez en nuestras Malvinas contra el Reino Unido.

La Task Force de su majestad había comenzado a la madrugada un cañoneo naval en el estrecho San Carlos, en una operación de desembarco. Entre las alturas de Puerto San Carlos, había alrededor de sesenta leones argentinos al mando del teniente primero Esteban.

El Regimiento de Infantería 25 daría una batalla épica sin ceder un metro de nuestras islas. Como David contra Goliath, solamente con fuego de fusil y ametralladoras, derribaron tres helicópteros ingleses y averiaron uno.

Resistieron frente a la artillería naval y a los morteros del Regimiento de Paracaidistas II, el más entrenado del mundo. Tenían enfrente más de dos mil quinientos británicos con su flota y helicópteros. El subteniente Vázquez describe los cruces de fuego, y cuenta que tras los disparos argentinos, los “viva la patria se mezclaban con los sapucai”.

Durante la dura resistencia de la infantería, los héroes relatan que se escucharon motores de aviones… ¡Eran nuestros pilotos! Llegaba la aviación argentina nuevamente al rescate. La Aviación Naval y la Fuerza Aérea descargaron decenas de bombas sobre las modernas fragatas británicas.

Tras ese respiro la infantería logró replegarse sin daños. Pero, el grupo del subteniente Roberto Reyes, se había cruzado con comandos y blindados anfibios, que le proporcionaron 6 bajas. Su repliegue le costaría 24hs. Luego pasarían veinte días solos combatiendo, hasta que después de la rendición de Puerto Argentino, cuando solamente quedaban Reyes y cinco hombres muy mal de salud, se cruzaron a una patrulla enemiga que los intimó a rendirse. El subteniente preguntó a sus hombres sus deseos, pero ninguno contestó aguardando una orden. Fue así que ordenó la honrada redición.

El 21 de mayo, podría haber sido continuado con un remate aéreo más contraataque terrestre, para que los ingleses no establezcan la añorada cabecera de playa. Pero no sucedió. Siguió la cuña defensiva. Quedan para la especulación, imaginación y reproche, del qué habría pasado de haberlo hecho. Las condiciones estaban…

Ese día, el estrecho de San Carlos sería bautizado por los ingleses como “Bomb Alley”. Habían subestimado a la aviación argentina que les hundió dos buques y averió tres. Siete incursiones aéreas, más de treinta pilotos, un día de triunfo en el Atlántico Sur.

¡Gloria y honor a nuestros héroes de Malvinas!

 

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