China busca enterrar en el pasado la nefasta política de un único hijo.

El Partido Comunista de China anunció, a través de la agencia estatal Xinhua, que permitirá ahora hasta tres hijos por pareja. Hace solo seis años, en 2015, se abandonó en forma oficial la política del hijo único al permitir hasta dos hijos por pareja. Pero las estadísticas demostraron que dicha medida no fue suficiente para frenar el invierno demográfico, y la dirigencia comunista tomó nota.

Detrás de la Agenda 2030 de la ONU que tiene como puente la política abortista, ambientalista y feminista, se esconde el objetivo de reducir, de forma deliberada, la población mundial.

En año 1798, un economista alemán, Thomas Malthus, pronosticó las consecuencias del aumento de la población mundial, teoría conocida como la “Catástrofe malthusiana” (o trampa malthusiana) al referirse a sus consecuencias. En esta teoría se preveía un aumento en progresión geométrica o exponencial en la población, junto con un aumento en progresión aritmética en la producción agrícola de alimentos, que causaría una situación de pauperización que podría desembocar en una extinción de la especie humana y que Malthus pronosticó para el año 1880.

Es evidente que su teoría estaba más que errada. La población mundial en el año 1800 era de mil millones de personas y hoy, más de 200 años después, es de 7 mil 837 millones a principios de 2021, mientras que se producen alimentos para más de 10 mil millones de personas.

Para nuestras élites, dicha teoría sigue siendo válida, y por eso organismos como el Fondo de Población de la ONU vienen implementando políticas antihumanas y antinatalistas desde los años 60.

El fracaso chino, ejemplo para el mundo

China, al ser una dictadura totalitaria, no necesita de dialécticas para llamar al aborto un derecho o decir que un hombre puede ser una mujer y viceversa para reducir la población. En 1979, el sucesor de Mao Zedong, el reformista Deng Xiaoping, implementó la política de hijo único, lo que prohibía a todas las familias del país tener más de un hijo.

Esto provocó, en principio, un aumento desproporcionado de la población masculina, ya que para preservar el apellido y linaje de la familia, entre otras cosas, el varón era preferido por sobre la mujer, lo que produjo incalculables cantidades de abortos cuando se conocía el sexo femenino del niño por nacer, o si este traía alguna discapacidad consigo. En China, hay más de 118 hombres por cada 100 mujeres, mientras que la proporción mundial es de 105 hombres por cada 100 mujeres.

Proporción de la población China, dividido por grupo etario, comparando 2010 contra 2020.

La natalidad actual de China es tan baja como la de España, con 1,3 hijos por mujer en edad fértil, muy por debajo de la tasa de reemplazo (necesaria para mantener la población actual) de 2,1 hijos por mujer.

Los datos del último censo nacional de población del gigante asiático mostraron estadísticas muy preocupantes, tal cual se preveía. El recuento que se hace cada diez años fue realizado en 2020 y mostró que la población china llegó a 1.411.778.724 habitantes, frente al anterior registro de 1.339.724.852.

La tasa de crecimiento poblacional anual promedio fue de 0,53%, por debajo del 0,57% medido en el censo de 2010. Además, fue la tasa más baja de crecimiento poblacional desde 1953, cuando se iniciaron los censos. Por otra parte, el número de recién nacidos en 2020 fue de apenas 12 millones, casi 20% menos que el año anterior. El censo situó la edad promedio de la población china en 38,8 años, incluso más alta que la de Estados Unidos, de 38 años.

Otro dato relevante es que la proporción de la población de 60 años o más aumentó al 18,7%, por encima del 13,26% del censo de 2010. En tanto, la población en edad laboral de entre 15 y 59 años se redujo a 63,35%, desde el 70,14% previo hace solo 10 años.

Si se mantiene el actual ritmo, en el año 2050 3 de cada 4 habitantes en China tendrán más de 60 años, algo insostenible por donde se lo mire, y más si tenemos en cuenta la aspiración de China plasmada en el proyecto “China 2049”, que prevé que el país sea el líder político, económico, social, militar, tecnológico y espacial para ese año, que será el centenario de la creación de la República Popular China, fundada por el genocida Mao Zedong en 1949.

En ese sentido, el Comité Político del Partido Comunista de China (PCCh) ha anunciado que busca “mejorar la estructura poblacional” y “preservar las ventajas en recursos humanos en el país”, según declaraciones difundidas en la agencia oficial Xinhua.

Así, la cúpula del partido anunció que las políticas sobre nacimientos serán mejoradas y “se introducirá una política que permita a las parejas tener tres hijos, junto a medidas de apoyo“. El Partido Comunista Chino, además, pretende aplazar las jubilaciones. Actualmente, los varones pueden solicitarla a partir de los 60 años.

Hace más de 5 años que Xi Jinping permitió dos hijos por familia y brindó políticas de apoyo familiar, pero los resultados están muy lejos de las expectativas. En la China de hoy, muchas parejas eligen el bienestar económico propio por sobre el proyecto familiar, mientras que muchos jóvenes eligen la soltería como forma de vida, algo que hoy no está mal visto en el país.

Aquellos que deciden tener un hijo, prefieren brindarle todas las comodidades que necesita, exigirle mucho e invertir en una buena educación que le permitirá ascender en la escala social y llevar a sus padres consigo.

Por último, la persecución religiosa en el país es un factor nada menor. Las familias religiosas son más propensas a presentar una mayor fertilidad, y en China la persecución religiosa está a la orden del día. La minoría musulmana de los uigures vive en campos de concentración en la región de Xinjiang, los 100 millones de practicantes del Falun Dafa (rama del budismo) están exiliados o presos, y los cristianos viven en la clandestinidad. El país debe dar mayor apertura a la vida religiosa si quiere solucionar el problema.

China se encuentra ante un desafío enorme, pues una población envejecida, sin familia, religión (sentido de trascendencia) ni legado no es capaz de dominar el mundo. Es la parte final de una película distópica que está en desarrollo en la mayoría de Occidente. No cometamos los mismos errores.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here