La capital bielorrusa poblada de protestas contra el presidente Lukashenko a pesar de las represiones

El domingo 30 de agosto se cumplió la cuarta semana de continuas manifestaciones en la República de Bielorrusia en oposición al sexto mandato de su presidente Alexandr Lukashenko.

Todo comenzó a partir del 9 de agosto dados los resultados de las elecciones presidenciales consideradas fraudulentas por el pueblo bielorruso al dar otra rotunda victoria a Alexandr Lukashenko, quien dirige el país desde hace 26 años. Según los resultados oficiales de la Comisión Electoral Central (CEC) de la antigua república soviética, Lukashenko  ganó con un 83% de los votos, y su rival principal, Svetlana Tijanóvskaya, obtuvo un 9.9%.

 

BotTak Belstat tv muestra las protestas de los manifestantes bielorrusos en la ciudad de Minsk.

La reelección dio origen a grandes manifestaciones convocadas por los ciudadanos bielorrusos en la capital, Minsk, quienes ahora exigen el fin de su gobierno.

Los días 16 y 23 de agosto, se estima que se concentraron casi 100.000 personas en la capital. Los manifestantes sufrieron la represión de las fuerzas policiales que respondió con  gas lacrimógeno, cañones de agua, granadas aturdidoras y balas de goma para dispersar las protestas, incluso se vio restringido el acceso a Internet en todo el país, informa Deutsche Welle, la emisora internacional de Alemania.

En los primeros cuatro días de protestas hubo unos 7.000 detenidos, informó euronews. También, el centro de derechos humanos de Viasna (fundado en 1996 por la represión a las manifestaciones del gobierno de Lukashenko) comunicó la detención y desacreditación de periodistas que luego el ministro del interior de Bielorrusia, declaró liberarlos.

La opositora, Svetlana Tijanóvskaya refugiada en el país vecino de Lituania, presentó la manifestación del 23 de agosto como la más grande de la historia en Bielorrusia y aseguró que los intentos de represión violenta no habían debilitado, sino reforzado la determinación de la nación. Asimismo, aseguró que “se está produciendo una revolución pacífica”, dijo a Deutsche Welle.

“Tijanóvskaya prometía que si ganaba no se quedaría en el cargo sino que convocaría elecciones “limpias y abiertas” en seis meses, también que liberaría a los presos políticos  y que devolvería el país a su Constitución previa a 1996, que limitaba a dos los mandatos presidenciales” cuenta euronews. El marido de la joven opositora, un popular bloguero, fue arrestado y vetado a los comicios por haber criticado al gobierno.

Svetlana Tijanóvskaya (35) sosteniendo la libreta que afirma que se presenta como candidata a presidente para el 9 de agosto de 2020

La Unión Europea apoya a los manifestantes. Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE debatieron en Berlín posibles sanciones contra una lista de hasta 20 bielorrusos culpables de fraude electoral o de abusos contra los manifestantes.

La UE comparó al mandatario bielorruso con el venezolano Nicolás Maduro. “Desde este punto de vista Maduro y Lukashenko están exactamente en la misma situación. No reconocemos que hayan sido legítimamente elegidos. Sin embargo, nos guste o no, controlan el gobierno y tenemos que seguir tratando con ellos”, indicó el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, según Belta (canal oficial de Bielorrusia) considera legítimas las elecciones presidenciales. Además, Putin afirmó que para apoyar al líder Lukashenk, a petición suya, creó  una fuerza policial, que no se desplegará a menos que los disturbios en el país se vuelvan incontrolables, informó la agencia rusa RIA Novosti.

Sin embargo, Polonia, también miembro de la OTAN y país vecino, exigió a Rusia que desechara cualquier plan de intervención. Afirmó el primer ministro Mateusz Morawiecki en un tuit que Varsovia “insta a Rusia a que retire inmediatamente los planes de una intervención militar en Bielorrusia, bajo la falsa excusa de ‘restaurar el control’, un acto hostil, que viola el derecho internacional y los derechos humanos del pueblo bielorruso, que debería ser libre de decidir su propio destino”.