El domingo, finalizando la semana, el presidente Sebastián Piñera, realizó en cadena nacional un balance de la situación en la que se encuentra el país debido al Cobid-19. 

En primer lugar, se refirió a las medidas que ya están en aplicación como son los planes económicos y sociales que en su conjunto implican 17 mil millones de dólares o el 7% del PIB. La ley de Protección del Trabajo que involucra a 4,7 millones de trabajadores con su propio Seguro de Cesantía. Un Bono especial que beneficia a 2,7 millones de personas vulnerables y el recién aprobado Ingreso Familiar de Emergencia, que tendrá una extensión de tres meses y beneficiará a 4,9 millones de personas vulnerables y sin ingresos formales.

En el mismo punto, se refirió a la Línea de Crédito con Garantía del Estado (FOGAPE) para las micro y pequeñas empresas (Mipymes), con tasa prácticamente de 0% y plazo de gracia por 6 meses. Lo que llamó la atención aquí fue el emplazamiento a los bancos para que agilicen el proceso de otorgamiento de estos créditos a quienes lo necesitan, ya que son los bancos quienes gestionan dichos recursos para hacer llegarlos a las empresas previa evaluación de su situación. 

Como medida adicional para apoyar a las empresas, se considera incluir a las Instituciones Financieras no Bancarias para acelerar la entrega de capital de trabajo a las empresas. Este es un mercado importante en Chile, ya que se incluyen todas las empresas que facilitan la compra de bienes de capital, sean maquinarias y activos inmobiliarios, aquí se encuentra todo el desarrollo del leasing como el financiamiento directo a los emprendedores con garantía de los propios bienes adquiridos. 

Estando Chile con un 45% de su población, prácticamente 8 millones de personas, bajo esquema de lockdown, y su capital, Santiago con cuarentena total, se anunció un plan para la distribución de 2,5 millones de canastas de alimentos esenciales para aliviar la situación de aquellas familias que más problemas están teniendo con estas medidas. 

En un plano más subjetivo, parece interesante evaluar este mensaje como un llamado a la unidad de los diversos sectores políticos, sociales y económicos, sumado a un tono conciliador, sin una lógica exitista, poniendo la necesidad de continuar con este empeño por un tiempo prolongado. 

Dicho llamado sirvió para azuzar a los movimientos extremos a radicalizar aún más su discurso, que por el momento solo esta en las redes sociales criticando cada medida del gobierno, y lo llevaron a la calle, tratando de aprovechar la evidente desesperación de algunos sectores de la población. Esto da una luz de alerta de lo que puede volver una vez esta pandemia y sus medidas de restricción acabe.

Esto importa, en la medida que las expectativas, que ha sido uno de los puntos críticos del gobierno, se atenúan de manera significativa, lo que ayuda a conciliar posiciones con una de las tantas oposiciones existentes para enfrentar los graves problemas de desempleo, pobreza y vulnerabilidad que ya se visualizan para los próximos años. 

Por su parte, el Banco Central de Chile publicó el PIB del primer trimestre, siendo un 0,4%. Es un dato positivo, pensando en todos los indicadores sectoriales que se han venido entregando y aleja por un momento el fantasma de la recesión, considerando que eso significa dos trimestres consecutivos en negativo.

Esta variación se explicó, principalmente, por un alza de las actividades mineras, servicios financieros y construcción, que fue parcialmente compensada por la caída de servicios personales, comercio, transporte y restaurantes y hoteles, asociada a la crisis sanitaria.

Las semanas que están por venir serán muy duras desde el punto de vista sanitario, aumento de contagiados y muertos, lo que hace complejo levantar la mirada para ver las necesidades de los próximos meses, pero claramente este shock de alto impacto requerirá de políticas audaces e innovadoras para evitar caer cuesta abajo y por el contrario sentar las bases para un fortalecimiento de la actividad compartida.

Aldo Cassinelli Capurro es Administrador Público, Magister en Ciencias Políticas y Experto en Riesgo Político de Inversión. Se ha desempeñado en diversos cargos como CEO y Director en instituciones públicas y privadas. Socio fundador de la empresa Datacamp, donde realiza asesorías en Análisis Estratégico, Estudios de Opinión y Diseño de Campañas, prestando servicios a empresas e instituciones públicas y privadas de la región. Es el primer chileno en ganar un Napolitans Victory Awards en el año 2018 como reconocimiento a su trabajo en los estudios de opinión para las campañas electorales.

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