El Congreso estadounidense advierte en un informe sobre acciones agresivas del Ejército Popular de Liberación contra la isla.

China pone en marcha una campaña de presión militar y diplomática contra Taiwán mientras que la propagación de la pandemia del coronavirus se intensifica en todo el mundo, según un informe del Congreso de los Estados Unidos proporcionado al Departamento de Política Exterior. Los diputados republicanos están presionando a la administración Trump para que apoye una alianza más estrecha con la isla.

El Ejército Popular de Liberación chino durante un desfile en la base militar de Zhurihe. Fuente: ElMundo.es 

La presión militar sobre Taiwán

Las fuerzas militares chinas participan en repetidas y cada vez más frecuentes acciones agresivas, rodeando la línea media del estrecho de Taiwán, con gran presencia en las fronteras de la isla montañosa con aviones de combate. Estas maniobras las advirtió la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de Estados Unidos y China, que es una junta activa desde hace dos décadas compuesta por miembros nombrados por demócratas y republicanos.

Es probable que el aumento de la agresión cerca de la asediada Taiwán aumente aún más las tensiones sinoestadounidenses, que se encuentran en un punto álgido por la propagación del coronavirus. En enero, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos solicitó a la compañía taiwanesa de semiconductores, que fabrica componentes para el avión de combate F-35 del ejército de los EE. UU., que comience a producir piezas en el país americano, por temor a una interferencia china. El principal funcionario del Pentágono para Asia Oriental, Heino Klinck, también realizó una visita no oficial a la isla en noviembre de 2019 para examinar las opciones de mejora en las defensas del país asiático.

Buques estadounidenses custodian la libertad de navegación en el Mar Meridional de China. Fuente: hispantv.com

Si bien la respuesta militar de China parecía inexistente al principio, el secretario de Defensa americano, Mark Esper, y otros altos funcionarios del Departamento de Defensa alertaron en los últimos tiempos sobre las amenazas militares chinas en el Mar del Sur de China. Las acciones incluyen la detención de un barco de la Armada de Filipinas y el hundimiento de un barco pesquero vietnamita, otro país que estrechó sus lazos con Estados Unidos desde la llegada de Trump al poder.

A fines de abril, la Marina de los EE. UU. llevó a cabo dos operaciones para garantizar la libertad de navegación en el Mar Meridional de China. Esper dijo a los periodistas que fue con el objetivo de “enviar un mensaje claro a Beijing de que (EUA) continuará protegiendo la libertad de navegación y comercio” en el canal disputado.

La estrategia diplomática

China también ejerció una fuerte presión diplomática sobre Taiwán, según el informe, al amenazar a sus aliados con cortar todos los lazos económicos con Pekín. Sólo 14 naciones tienen relaciones formales con la isla, una decisión que impide que esos países tengan vínculos con la China continental.

A pesar de esto, Taipéi mantiene vínculos no oficiales con decenas de estados miembros de las Naciones Unidas, y nombra agregados comerciales que cumplen la función de embajadas. El objetivo del país comunista es aislar a la que llama su “provincia rebelde” para evitar represalias globales en una futura anexión, antes del 2049, en el centenario de la fundación de la República Popular.

Mientras tanto, el informe dice que la presión diplomática de China ha sido reforzada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que el gobierno de Trump suspendió los fondos el mes pasado. Los republicanos en el Congreso también reunieron a una denominada Fuerza de Tareas de China, dirigida por el miembro de mayor rango del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el representante Michael McCaul.

Bajo la presión de Pekín, la OMS aplastó los esfuerzos para permitir que los funcionarios taiwaneses compartieran las prácticas de su exitosa campaña de contención del Covid-19 con otros países, a pesar de que Taiwán aumentó las pruebas y comenzó a evaluar a los viajeros antes de finales de febrero, por delante de los países miembros del organismo (a quienes, además, advirtió), como se contó aquí en anteriores artículos.

El informe estadounidense: la complicidad de la OMS en el aislamiento de Taiwán

“La exclusión de Taiwán también contribuyó a retrasos críticos en la recepción oportuna y precisa de los estados miembros de la OMS en los primeros días de la pandemia de COVID-19”, dijo el informe. “Si la OMS hubiera permitido a los expertos en salud de Taiwán compartir la información y las prácticas realizadas a principios de enero, los gobiernos de todo el mundo podrían haber tenido información más completa sobre la cual basar sus políticas de salud pública”.

El informe también indica que la isla está logrando importantes avances en la investigación de vacunas y otros tratamientos para el coronavirus, incluidos estudios que podrían acelerar la producción de anticuerpos y una prueba de diagnóstico rápido de 15 minutos. Pero se ignoraron los pedidos diplomáticos de la isla a la OMS, incluidas las solicitudes de información sobre casos de “neumonía atípica” en Wuhan, China.

Taiwán, una isla de 23 millones de personas, tenía solo siete muertes por coronavirus hasta el lunes y 440 casos confirmados. Funcionarios del Pentágono, incluido el principal General estadounidense, Mark Milley, dijeron que aún se desconoce si el Covid-19 surgió de un mercado exótico en la provincia china de Hubei o en otro lugar. En forma puntual, el secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo que “una cantidad significativa de evidencia” señala que el virus proviene de un laboratorio en la ciudad de Wuhan, un reclamo que aún no pudo ser probado.

Sin embargo, la iniciativa se aceleró, ya que China fue objeto de intensas críticas por parte de los políticos estadounidenses por encubrir el alcance del virus desde el principio, y por promocionar las teorías de conspiración en marzo de que el Ejército de los EE. UU fue responsable de llevar el Covid-19 a Wuhan durante los Juegos Mundiales Militares en octubre, un reclamo que no tiene ninguna evidencia.

La contraofensiva de China

Pero, a medida que la tasa de nuevas infecciones se acerca a cero, China parece montar una contraofensiva acalorada, obligando a la Unión Europea a suavizar los informes que castigan a Pekín por difundir desinformación sobre la pandemia, utilizando un video viral de YouTube para llamar la atención.

En dicho video, se muestran contradicciones en la respuesta de Estados Unidos ante la propagación del virus, así como los ataques a Zhao Lijian, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del Partido Comunista de China, que dijo en varias ocasiones a miles de seguidores de Twitter que el virus no se originó en Wuhan.

Las críticas les dieron un fuerte impulso a los republicanos en el Congreso para fortalecer los lazos con Taiwán, en especial en materia de defensa y, también, para marcar distancia con la OMS por su complicidad con el régimen comunista chino.

“Ahora es el momento de una declaración política que comprometa a los Estados Unidos a defender a Taiwán”, escribió el lunes el representante republicano Mike Gallagher, miembro de la nueva Fuerza de Tarea de China en Capitol Hill. “Si bien este enfoque no está exento de riesgos, como hemos aprendido dolorosamente de décadas de políticas fallidas hacia el PCCh, el mayor riesgo de todos proviene de la complacencia” La frase de Gallagher recuerda a Reagan denunciando la complacencia demócrata con la antigua Unión Soviética. El Presidente republicano tuvo razón.

Sobre el autor: Juan Antonio es Periodista recibido en el Instituto Superior del Profesorado Clarín. Trabajó como columnista en el Diario La Verdad y en Radio LT20 Junín. Fue conductor de un ciclo radial en Radio Grupo Noroeste y como columnista televisivo en Magazine Teve. Especializado en historia y en política internacional.

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