Por Ignacio Tesón y Victoria Quattrociocchi 

Introducción

El nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) que surgió en Wuhan, China a fines de 2019 se extendió rápidamente por todo el país y luego por el mundo, convirtiéndose en una pandemia. Los esfuerzos para contener el virus en cada uno de los países afectados, están en curso.

Este evento inusual obliga a los gobiernos a actuar de manera rápida y mostrar su capacidad para afrontar situaciones extremas que ponen en riesgo a los ciudadanos. Cada región afectada tomó diferentes posturas ante la propagación de la enfermedad, algunos actuaron rápido y otros más lento, y en consecuencia, atraviesen distintos niveles de emergencia.

Paradójicamente, cuanta más incertidumbre y falta de información exista respecto a la evolución del virus, más sencilla es la elección de la política pública óptima: es aquella más prudente, y la cual minimiza los resultados negativos del esparcimiento teniendo como prioridad el reaseguro de la supervivencia de la población.

Este ensayo propone analizar los desafíos que caracterizan la presencia del Coronavirus en la Argentina, exponer los posibles escenarios que pueden surgir, anticipar la magnitud de diseminación de la enfermedad en cada uno de los posibles escenarios y la proposición de políticas públicas acordes a la premisa principal descripta en el párrafo anterior. Para ello se utilizan modelos matemáticos que permiten capturar el comportamiento dinámico de enfermedades infecciosas con la finalidad de realizar predicciones.

En este sentido, proponemos diversas medidas que incluyen al sector público y privado con el fin último de evitar eventos irreversibles como la existencia de caos y un elevado número de muertos. En algunos casos se trata de medidas ya tomadas de forma parcial o subóptima a las cuales damos un marco conceptual, mientras que en otros incluimos novedades y principios que deben regir la comunicación y distribución de recursos.

Caracterización de desafíos específicos

  • La subestimación de casos activos es superior que en otros países

Los escasos controles en puntos de contacto como puertos, aeropuertos y fronteras correspondientes a los primeros días del mes de marzo, impiden saber realmente el alcance territorial del virus.

La centralización de las pruebas en el Instituto Malbrán hasta el día 20 de marzo alimenta el problema al no haber existido respuestas descentralizadas a nivel país. Hasta el momento, recibir los resultados de una prueba realizada en Chaco tomaba hasta una semana. Es probable que en materia de casos en el interior del país nos encontremos con información retardada de al menos 5 días.

Debido a la naturaleza exponencial del fenómeno, un letargo de 3-5 días para la confirmación de un positivo producto de la centralización inicial de tests, minimiza la magnitud de positivos en las etapas iniciales adicionando al margen de error. En especial en el interior del país.

Uno de los focos principales se encuentra en una provincia especialmente vulnerable: Chaco, la cual cuenta con uno de los aglomerados urbanos más importantes del país. El Gran Resistencia representa el 11º conglomerado en cuanto a población, el más grande del Nordeste. La provincia dispone del Hospital Perrando como zona de atención principal. Sus condiciones edilicias no son propicias para su futura demanda y parte de su staff médico ha sido (potencial o efectivamente) infectado, como es de público conocimiento. Hasta el momento, unos 10 casos confirmados.

  • Argentina atraviesa una situación económica delicada

La carencia de insumos y disponibilidad para realizar gastos excepcionales obligan a las administraciones públicas a tomar decisiones proporcionalmente más rigurosas en un estadío prematuro. Esto es un punto positivo.

La tasa de mortalidad es potencialmente mayor frente a las limitaciones en materia de insumos e infraestructura en general.

Las características económicas estructurales del momento complican la situación. La imposibilidad de ahorro en divisas para las empresas, el stop económico general y la imposición de precios máximos pueden retraer la oferta de recursos básicos causando faltantes de stock. La ética empresarial de los grandes productores será fundamental, incluso produciendo a pérdida.

La existencia de una gran cantidad de trabajadores en el sector informal, tercerizados u otros autónomos cuyo salario depende en buena medida de desplazarse para poder cobrar representa un gran desafío a la hora de controlar los flujos de traslado.

  • Las medidas adoptadas se han tomado en estadíos previos en relación con otros países

Las limitaciones propias del país obligan a la Argentina a ser especialmente cautelosa. Las autoridades ejecutivas parecen haber estado a la altura de las circunstancias hasta el momento. La imposición de la cuarentena obligatoria, el cierre de fronteras externas e internas se ha dado proporcionalmente en una etapa previa en relación con otros países. Esto será beneficioso en el corto plazo y largo plazo en cuanto a la expansión del virus, sin embargo no lo será para  la producción de las empresas, el consumo, el turismo, etc. desatando consecuencias económicas.

En el viejo continente, Italia y España adoptaron tarde medidas de distanciamiento social. En Italia, al principio se prohibió la movilidad sólo en los principales focos de contagio del virus. El primer caso se conoció el 30 de enero y la cuarentena total entró en vigencia el 10 de marzo, 40 días después con 10.149 casos confirmados. Por su parte, España lo decretó el 14 de marzo, 43 días después del primer caso con 6.391 infectados confirmados. En Argentina, el primer caso tuvo lugar el 3 de marzo y define la cuarentena el 19 de marzo, 17 días después con 128 infectados confirmados.

Gráfico 1: Toma de decisión de cuarentena total después del primer caso confirmado en cada país.

La anticipación de Argentina evitaría que la cantidad de infectados y fallecimientos (generalmente de personas mayores a 60 años con enfermedades pre-existentes) se multipliquen de manera masiva como sucedió  en Italia y España.

  • Factores relevantes adicionales como la concentración de la población y cultura

Argentina cuenta con una baja densidad poblacional general con un gran factor de concentración en las zonas adyacentes a la Capital Federal. Adicionalmente, aquellas con mayor hacinamiento y carencia también corresponden a esta región. Por tanto, queda claro que el establecimiento del hospital móvil del ejército en Campo de Mayo, ubicado en el Partido de San Miguel, provincia de Buenos Aires, es una decisión acertada y la mayoría de los refuerzos deben aplicarse aquí también.

Respecto al interior del país, tenemos en cuenta tanto la concentración como distribución de la población. Pensamos esto como una red descentralizada con forma fractal cuyos nodos se conectan a través de caminos de mayor o menor importancia. Los esfuerzos allí deben aplicarse en los caminos de mayor flujo.

  • La figura central de la situación es Alberto Fernández.

Por decisión de comunicación o por ocurrencia espontánea quien se muestra constantemente como cara visible en cada decisión, medida y aparente razón es el presidente. Esto permite dotarlo de imagen de líder y aumentar su percepción favorable. Sin embargo, las condiciones naturales del fenómeno puede dar pie a un deterioro rápido en la confianza que la gente deposita en él. Es inevitable el aumento de casos, muertos y conflicto económico. Esto puede dañar el vínculo de obediencia con otras autoridades.

Actualmente no existe política de comunicación clara de mecanismos y justificaciones para el aislamiento preventivo.

La función exponencial en la propagación de la epidemia

Las funciones matemáticas son capaces de predecir los comportamientos de las epidemias utilizando los datos sobre la cantidad de infectados que se registran por día. El avance de una epidemia o pandemia se representa perfectamente con una función exponencial, ya que la cantidad de infectados aumenta en función del tiempo pero también existen otras variables a tener en cuenta.

Cada día, los medios de comunicación indican las cifras de los nuevos contagios y además muestran la gráfica de la función exponencial que lo representa. Pero, ¿por qué una función exponencial y no una función lineal? Se dará a continuación una breve explicación.

Como seres humanos tendemos a pensar de manera lineal, considerando por ejemplo: “Si estudié 4 horas y saqué un  5, si estudio 8 horas voy a sacar un 10”. Con ésta lógica se debería pensar lo siguiente sobre la propagación de una epidemia: “Si se registran 15 casos de personas infectadas en un día, se registrarán 30 casos en dos días”, y esto no es correcto.

Para poder comprender el comportamiento exponencial se debe tener en cuenta la propagación del virus. En el Cuadro A se da un ejemplo  sobre la multiplicación de una bacteria para luego ser comparado con la multiplicación de personas infectadas por un virus.

Con el pasar de los días la cantidad de bacterias se sigue reproduciendo sin detenerse y a una gran velocidad, este caso sí se representa mediante una función lineal.  Teniendo esto en cuenta, se utiliza a continuación el “Día 8: cantidad 128” del Cuadro A, suponiendo que en vez de bacterias, son personas no infectadas. El  Cuadro B muestra cómo se propaga una epidemia comenzando por una persona portadora del virus.

Al principio sólo hay una persona infectada, luego ésta contagia a otras dos personas teniendo en cuenta la tasa de contagio del virus. Las tres personas infectadas viajan a diferentes lugares geográficos e infectan a otras personas, y a su vez éstas contagian a otras más. Sin embargo, a medida que aumenta la cantidad de infectados disminuye la cantidad de personas susceptibles al contagio. Es decir, si una persona infectada tiene a su alrededor personas que también lo están, no las podrá contagiar.

Por tal motivo, la cantidad de infectados en función del tiempo, disminuye. Entonces, no es posible que el crecimiento exponencial continúe de manera infinita, ya que llegará un momento en donde habrá una gran cantidad de personas infectadas y la curva exponencial comienza a decrecer.

Se debe tener en cuenta que la función exponencial sólo representa los infectados con el correr del tiempo, es decir la cantidad en un día, en dos, en tres, etc., pero no se tiene en cuenta la cantidad de recuperados o fallecidos a lo largo de ese tiempo.

Matemáticamente, esta situación se puede predecir mediante la siguiente fórmula:

N = a – bt

De donde:

N = cantidad de casos de hoy

a = cantidad de casos de ayer

b = constante que representa la probabilidad de que una persona contagie a otras.

t = tiempo

Al comienzo de una epidemia es cuando éste modelo matemático mejor se comporta. A continuación se aplica ésta fórmula sobre la cantidad de infectados por Coronavirus en Argentina haciendo variar la tasa de contagio entre 1,2 y 2. Los datos que se utilizan sobre la cantidad de infectados confirmados son los que comunica la Organización Mundial de la Salud.

De la gráfica se obtiene que la propagación se encuentra entre 1,2 y 1,35. Es decir, en la fórmula, la constante b que representa la probabilidad de que una persona contagie a otras va de 1,2 a 1,35 según los datos confirmados hasta la el 22 de marzo.

A raíz de la propagación de la pandemia en diferentes países de todo el mundo, la OMS estima que la tasa de contagio del virus es de 1,4 a 2,5 aunque otras estimaciones hablan de un rango entre 2 y 3. Esto quiere decir que cada persona infectada puede a su vez infectar a entre 2 y 3 personas.

Sin embargo, también existe la posibilidad de que haya “super-contagiadores”, personas que transmiten la enfermedad hasta a 16 personas. La aparición de un portador altamente contagioso multiplica la velocidad de contagio, este fenómeno surge de la posibilidad de que un portador no presente síntomas cuando en realidad está contagiado. Un gran porcentaje de los infectados son asintomáticos o con pocos síntomas, esta particularidad del virus fue uno de los puntos más importantes que llevó a definir la cuarentena con anticipo.

El número de infectados que se registran por día, no son los infectados reales de cada fecha, sino que la imagen de la situación tiene entre 10-12 días de retraso, considerando el tiempo del periodo de incubación promedio estimado que es de 5-7 días, sumando que el contagiado realiza el test y obtiene los resultados. Es por esto, que los efectos de la cuarentena obligatoria se comenzarán a ver alrededor de una semana y media después de haber sido anunciada.

Los siguientes cálculos arrojan el crecimiento que tendría el coronavirus, teniendo en cuenta diferentes tasas de propagación.

Al analizar los datos se observa que la cantidad de casos que se presentaron en Argentina siempre están mejor representados con los datos que surgen de utilizar la tasa 1,2.

A medida que la tasa disminuya en función del tiempo, la propagación disminuirá y cesará la multiplicación de contagios. Para reducir ésta constante, la sociedad debe cumplir con las recomendaciones de prevención y respetar la cuarentena. La tasa disminuirá a tal punto que en un momento dado el virus dejará de propagarse.

Para analizar cómo va evolucionando la propagación se deberá tener en cuenta el ratio de crecimiento. Esto es:

Para analizar si las medidas que se toman son efectivas, el factor de crecimiento R debe disminuir a 1. Entonces, no debemos fijarnos en la cantidad de nuevos casos detectados por día, sino en el ratio de crecimiento, para saber si la situación está mejorando, se mantiene o empeora.

Se presenta el ratio de crecimiento considerando los casos de infectados confirmados. Se deberá calcular a medida que pasen los días, para evaluar la situación del país en cuanto a propagación.

Si la cantidad de casos detectados entre un día y el anterior es la misma, el ratio de crecimiento será de 1. Esto quiere decir que se van a identificar nuevos casos de infectados pero no habrá un aumento en comparación a la cantidad de nuevos casos del día anterior. Al bajar de 1 los casos seguirían aumentando pero serán cada vez menos.

Por otro lado, debe tenerse en cuenta que el número de infectados al final de la función exponencial no representa la cantidad de infectados activos que haya ese último día, ya que pudieron haberse recuperado o fallecido. El modelo exponencial no muestra los recuperados y fallecidos, es una acumulación de confirmados en función del tiempo.

La cantidad de nuevos infectados es directamente proporcional al nivel de exposición de cada uno de nosotros y es proporcional a la probabilidad de contagio, es decir no seguir con las recomendaciones presentadas.

El promedio de todos los factores confirmados totales hoy/ total ayer, tomando entre el 8 y 22 de marzo (ya que los primeros días no son representativos), multiplicando la cantidad de casos del último día registrado, obtenemos la siguiente tabla:

Las matemáticas son herramientas para calcular la propagación de las epidemias

El primer modelo epidemiológico fue diseñado por Daniel Bernoulli en 1760 para evaluar el efecto de vacunar a la población contra la viruela. Un modelo es un concepto sobre la forma en que se desarrolla un determinado fenómeno,  se caracterizan por describir un escenario específico mediante sistemas formales. Las matemáticas juegan un papel primordial en la comprensión de éstos procesos.

Los descubrimientos de Bernoulli dieron lugar a que se formularan nuevos modelos con el correr del tiempo. Las bases estructurales de los modelajes matemáticos de epidemias que se utilizan en la actualidad se establecieron con los aportes de varios autores, tales como Kermack y McKendrick. En el período 1927-1933, desarrollaron el modelo SIR que considera el desarrollo de una enfermedad a lo largo del tiempo y teniendo en cuenta solamente tres clases de individuos.

Considerando que un modelo permite capturar el comportamiento dinámico de un fenómeno, se hace posible la simulación de posibles escenarios. Además, permite indicar cuáles son los parámetros y variables a tener en cuenta para poder tomar decisiones al respecto y luego, comunicar las medidas de prevención y cuidado a la población.

Para la construcción de un modelo SIR sobre la propagación del Coronavirus, se comienza con la división de la población en tres categorías, según los diferentes estadios que se plantean para la enfermedad. Las categorías son las siguientes:

  • Susceptibles (S): representa al número de individuos susceptibles, es decir, personas sanas que al entrar en contacto con la enfermedad pueden resultar infectadas.
  • Infectados (I): representa al número de individuos infectados.
  • Recuperados (R): representa al número de individuos que se recuperaron y se han vuelto inmunes o han fallecido.

De esta manera la población total será: N = S + I + R

Al dividir la población en dichas categorías se procede a formular matemáticamente, la evolución del número de personas en cada categoría, en función del tiempo. Se representan por S(t), I(t), R(t). Esto posibilita la creación de curvas de prevalencia, las cuales se ajustan a los datos. El modelado, necesariamente requiere el conocimiento de datos confiables y actuales.

El modelo SIR viene dado por las siguientes ecuaciones diferenciales, donde la tasa de transmisión se representa por β y la tasa de recuperación  se representa por ɣ, de manera que el período de recuperación es 1/ɣ. Siendo β la probabilidad de contagio por unidad de tiempo y siendo ɣ la probabilidad de recuperarse.

  • Susceptibles

Se lee: “La derivada de los Susceptibles respecto al tiempo es igual a menos la tasa de transmisión por los Susceptibles por los Infectados.” La tasa de transmisión  es negativa porque decrece la cantidad de susceptibles con el paso del tiempo.

  • Infectados

Se lee: “La derivada de los Infectados respecto al tiempo es igual a la tasa de transmisión por los Susceptibles por los Infectados, menos la tasa de recuperados por los Infectados.” La tasa de transmisión  es positiva porque los infectados aumentan con el paso del tiempo.

  • Recuperados

Se lee: “La derivada de los Recuperados respecto al tiempo es igual a la tasa de recuperados por los Infectados.”

El escenario que se presenta a cada persona puede considerarse como: S  I   R.

El modelo SIR se basa en las siguientes hipótesis:

  • Todas las personas sanas son Susceptibles al contagio.
  • La enfermedad se transmite por contacto directo entre las personas.
  • La población es cerrada, es decir, no se consideran nacimientos ni migraciones.
  • Una sola infección es la responsable de ocasionar un proceso infeccioso.
  • El período de incubación es muy corto.
  • El desenlace de la enfermedad es: la inmunidad o el fallecimiento de la persona.
  • La tasa de transmisión, que determina el número de individuos por unidad de tiempo que pasan de Susceptibles a Infectados, es proporcional al producto S(t) · I(t).
  • La velocidad de decrecimiento en el número de Infectados es proporcional a su número.
  • Además, el modelo supone que las personas de las tres categorías están mezcladas y entran en contacto, sin considerar aquellos que estén aislados en hospitales y los fallecidos.
  • El modelo epidemiológico se completa fijando las condiciones iniciales del sistema, como el tiempo t=0 que marca el inicio del virus en el lugar geográfico que se está analizando.
  • La suma de las tres ecuaciones diferenciales es igual a 0.

A partir de los conceptos y el análisis del comportamiento de las tres curvas, se utiliza el MODELO SIR_COVID19 creado con el software matemático GeoGebra.

En el modelo SIR simplificado para la propagación de enfermedades infecciosas durante tres meses (90 días), se puede variar la Tasa de contagio y el Tiempo de infección individual y observar cómo se comportan las curvas de Susceptibles, Infectados y Recuperados según las cifras que se ingresen.

Primero ingresamos una tasa de 0.15 (15%, sin cuarentena ni aislamiento) para un tiempo de 15 días de enfermedad y se obtiene la siguiente gráfica. La curva de Infectados crece muy rápidamente y por lo tanto, decrece al mismo ritmo la curva de Susceptibles. En cuanto a los Recuperados aumentan en función del tiempo.

Gráfica 1: Modelo SIR COVID-19 tasa de contagio 0,15 sin cuarentena.

Por otro lado, una tasa de contagio de 0.01 (1%, con cuarentena). Observe cómo la curva de infectados se aplana.

Gráfica 2: Modelo SIR COVID-19 tasa de contagio 0,01 con cuarentena.

La curva de Infectados rece a un ritmo exponencial, alcanza un pico y luego comienza a caer. El esfuerzo del gobierno es contener la propagación de la enfermedad para lograr que menos personas se vean afectadas.

Contener el avance es primordial para no exigir demasiado al sistema de salud, esto dependerá de evitar el contacto con otras personas manteniendo la cuarentena, diagnosticar a los pacientes los cuales no podrán compartir ningún espacio con las demás personas tales como supermercados, ferreterías o farmacias como se permite a los Susceptibles. Los Infectados y aquellos que presenten síntomas deben ser completamente aislados.

Entonces, “aplanar” la curva es disminuir el número de infectados. Esto es importante porque una situación muy diferente es necesitar miles de camas para cuidados intensivos por día y otra es cientos de miles de camas y personal de salud que responda a tal demanda. El pico de la curva de Infectados ocurrirá en algún nivel y dependerá de la cantidad de personas Susceptibles, las restricciones sociales y el tiempo que lleva implementar las medidas.

Estamos justo al comienzo de la curva, ahora comenzará a subir. La cuarentena disminuye la propagación. En lugar de crecer exponencialmente a gran velocidad, crecerá más lentamente hasta que alcance el pico y decaiga. Sin embargo, aún no hay una fecha, no sabemos hasta cuánto durará la cuarentena.

Abordaje y políticas públicas

El rol primario de un estado es brindar seguridad a quienes habitan su territorio. La supervivencia es la condición de la cual deriva cualquier ejercicio de libertad individual. La prioridad del estado debe ser entonces, en primer lugar, de minimizar los riesgos de muerte de la población, es decir, salvaguardar la condición de supervivencia. Y en segundo, mitigar eventos que puedan generar histeria masiva, teniendo como propósito la reducción de la vulnerabilidad.

Las estrategias tradicionales para toma decisiones se concentran en problemáticas relativas a daños acotados y situaciones con vasta información pasada disponible. En dichas circunstancias es correcto adoptar un abordaje basado en un balance de costos y beneficios. El daño potencial y las consecuencias de los errores son limitados. Sin embargo, el virus plantea un escenario diferente: en un contexto de riesgo de daños irreversibles y sistémicos (como la muerte o el caos generalizado), la naturaleza de las decisiones debe tomar otra perspectiva. Por tanto, nuestra propuesta es abordar el problema mediante el principio precautorio.

Hasta el momento, no conocemos a ciencia cierta las características del virus. No poseemos una cura, ni hemos desarrollado una vacuna. Sólo podemos observar la experiencia de otros países con características diferentes al nuestro, y en estadíos más avanzados de propagación. Esta falta de información no es otra cosa que incertidumbre, y si bien no podemos controlar al virus ni las acciones de otros países (capacidad de mutar, posibilidad de contraerlo más de una vez, fronteras abiertas o cerradas por parte de otros, etc.), si somos capaces de controlar nuestra respuesta frente al mismo. Las medidas consolidadas en el plan de mitigación aplicadas a tiempo, pueden cambiar el panorama del país.

Tabla: Diferentes tipos de riesgo y sus características.

El principio precautorio tradicional nos indica que no debemos adoptar una política pública si se sospecha que puede causar un daño potencial a la población. Es decir, la única estrategia relevante es evitar tomar decisiones que puedan conllevar riesgo de quiebra u otros fenómenos irreversibles. (En nuestro caso, muertes y caos generalizado).

Partiendo de las bases planteadas en el apartado de desafíos específicos y basándonos en el principio precautorio como marco conceptual de acción, arribamos a la recomendación de una batería de medidas que consideramos relevantes para minimizar riesgos de muerte y caos en un contexto de escasez de recursos económicos.

  • Cierre de fronteras internas, externas y cuarentena severa por un total de al menos 30 días. (2 ciclos de incubación):

La separación de individuos en cúmulos a sus múltiples escalas (países, provincias, ciudades, barrios, familias, etc.) permite diferenciar de manera clara aquellas especialmente problemáticas y evitar la propagación a agrupaciones sanas. De esta forma, los cúmulos se comportan como individuos. Las mismas reglas que se aplican a los individuos aplican a escalas superiores.

El cierre de las fronteras nacionales evita que sigan arribando al país potenciales portadores de coronavirus a ciudades y cúmulos sanos. La misma lógica aplica a los límites provinciales. Las medidas de restricción social obligatoria son esenciales para evitar que el virus se siga esparciendo. La descentralización del virus por fuera de China utilizando como medio los viajes aéreos es una sencilla muestra del alto riesgo de contagio incluso cuando el portador sean solo unos pocos.

Consideramos un tiempo prudencial entre 30 y 35 días de aislamiento social obligatorio. Es decir, poco más de dos ciclos máximos de incubación del virus. Idealmente, los contagios serán cada vez más endogámicos. Esto permitirá discernir aquellas comunidades con necesidad especiales a diferente escala.

La distribución poblacional en el interior puede ser pensada como una red descentralizada con forma fractal cuyos nodos se conectan a través de caminos de mayor o menor importancia. Los esfuerzos allí aplicarse en los caminos de mayor flujo. Esto significa que los caminos y rutas que conectan capitales deben ser prioridad y especialmente restrictos. El cierre debe ser lo más localizado posible, es decir, incluir todas las escalas en las que se sumerge la población.

  • Descentralización geográfica de servicios de salud con criterios de ajuste Condorcet

En la medida de lo posible, las capitales de todas las provincias deben tener equipamiento adecuado. Sin embargo, conscientes de la insuficiencia de insumos y personal, consideramos propicio aplicar un doble ajuste al criterio de aplicación de recursos.

En principio, los aglomerados urbanos más conectados en términos de recursos básicos deben tener prioridad. Y en segundo lugar, aquellas provincias que no puedan contar con personal o recursos específicos deben contar con un centro de salud especializado lo más cerca posible. Para ello, recomendamos utilizar el criterio Condorcet. Es decir, asumiendo que existe una votación en el país y todos desean tener un centro de diagnóstico lo más cerca posible, los resultados para una votación de 7 ciudades para su establecimiento, fuera del área del Gran Buenos Aires, son:

– Córdoba

– Rosario

– Mendoza

– Tucumán

– Mar del Plata

– Resistencia

– Rio Gallegos

De esta manera, ninguna capital o conglomerado importante estará a más de 700 kilómetros de un centro especializado[1]. Aquellas provincias donde exista un brote mayor deberían tener a su disposición hospitales de campaña establecidos por el ejército ubicados con el mismo criterio.

Actualmente la administración nacional ha decidido descentralizar las 57.000 determinaciones de diagnóstico disponibles en Buenos Aires, Chaco, Santa Fe, Córdoba y Tierra del Fuego. Es decir, han optado por un criterio parcialmente correcto aunque subóptimo.

  • Medidas económicas: Shock de oferta. Necesidades de la demanda.

La gran cantidad de trabajadores en el sector informal y autónomos cuyos salarios dependen de su desplazamiento representa un desafío económico y material de importancia. Las necesidades básicas de estos sectores deben ser cubiertas con sumas de única vez y aplazo de cuotas de monotributo. De igual manera, quienes cobren pensiones mínimas deberían contar una suma extraordinaria. Esta medida tiene por objetivo aliviar la presión de los sectores más vulnerables. Sin embargo, debemos pensar al virus como un shock de oferta.

El virus paraliza la oferta de bienes y servicios de todo tipo. La inclusión de precios máximos en este contexto resta incentivos a la producción de recursos básicos. Al mismo tiempo, la cadena de pagos se encuentra gravemente comprometida. Es por esto por lo que en este sector también es importante que exista alivio mediante créditos a tasa subsidiada o compras de deuda empresarial por parte del Estado y/o el BCRA. En un contexto donde es imposible solicitar crédito externo, consideramos correcta la decisión de “reperfilar” los vencimientos en pesos de corto plazo para poder auxiliar mediante adelantos al tesoro los alivios fiscales que puedan brindarse a las empresas.

Fallar en aportar un shock positivo a la oferta y solo enfocarse en sectores vulnerables solo aumentaría las probabilidades de escasez de productos de primera necesidad. Por otro lado, la inexistencia de soportes a empresas vulnerables generaría en muchos otros casos un quiebre en la cadena de pagos que podría significar un efecto dominó con efectos de largo plazo.

Un punto que consideramos fundamental es que aquellas empresas que hayan contado con subsidios y/u otras formas de protección previamente, deben actuar como bienes públicos durante la duración de la epidemia. Debe realizarse un mapeo general de empresas con beneficios y exenciones de forma tal de determinar aquellas que sean capaces de aportar producción o servicios a la población basadas en el principio de reciprocidad.

De igual forma, aquellas empresas beneficiadas durante la epidemia con exenciones, créditos y  otros beneficios deberán reintegrar las sumas condonadas o prestadas en forma de bienes o dinero en cuanto la situación se normalice.

  • Disponibilidad de productos de primera necesidad. Evitar efectos cascada negativos.

La disponibilidad de alimentos y otros productos de primera necesidad dependerá en buena parte de lograr que la gente no compita por los productos ante sensación de escasez. La existencia de stocks es fundamental para facilitar la tranquilidad de la población. Para ello, la entrada a supermercados y farmacias debería ser administrada en tandas que permitan la correcta reposición de stocks y una menor densidad por metro cuadrado dentro del establecimiento.

Las fuerzas de seguridad deben también garantizar la seguridad de los principales centros de abastecimiento por zonas. Los desafíos económicos que plantea la situación pueden dar pie a robos piraña oportunistas. “Saqueos”. Esto es especialmente relevante en el interior del país. Los 45.000 efectivos con los que cuenta el ejército deben ponerse a disposición de la seguridad de las cadenas de suministros.

Debido al alto riesgo potencial de estallido social y caos generalizado, recomendamos la inclusión de las fuerzas armadas en los diversos campos en los que posean jurisdicción. Mientras el ejército puede ayudar a contener hechos de inseguridad, la fuerza aérea debe ocuparse de los traslados pertinentes de recursos. Es necesario el desenvolvimiento de todas las fuerzas.

  • Evitar la idea de “guerra” en la comunicación de gobierno.

El paralelismo con un evento bélico es desafortunado e instala en la creencia de colapso o situación “valetodo”. Si bien aumenta la moral general momentáneamente, el inevitable advenimiento de un gran número de infecciones y muertos causará daños en la imagen pública de las autoridades y figuras de referencia en el corto plazo. Esto es potencialmente peligroso teniendo en cuenta la extrema necesidad de obediencia por parte de la población. Los beneficios momentáneos son superados por los daños potenciales en el plazo de pocas semanas. La comunicación debe estar orientada a recalcar que la presencia militar solo es un soporte cuyo objetivo final es su aporte comunitario. Un riesgo a tener en cuenta es que la impronta de guerra puede suscitar excesos por parte de las mismas fuerzas de seguridad que dañen la percepción de su labor.

De igual manera, el énfasis de la comunicación no debe estar en los referentes y líderes sino en los mecanismos que estos establecen para contener la situación. No solo por una cuestión de entendimiento y consciencia de la población, también facilitará su capitalización por parte de los mandos políticos cuando los infectados comiencen a decaer y la actividad económica vuelva a un estadío mejor. Muestras de liderazgo y empatía como recortes temporales en los altos mandos de las administraciones públicas también pueden ser capitalizadas en el corto plazo.

Posibles escenarios

Existen diferentes escenarios sobre lo que puede suceder en Argentina teniendo en cuenta los factores que influyen en la propagación del virus, la efectividad del Plan de mitigación, la responsabilidad de la sociedad cumpliendo con las medidas de restricción, la duración de las medidas.

En cuanto al Plan de mitigación, el Ministerio de Salud presentó cuatro escenarios de evolución posibles.

  1. Escenario pesimista: duplicación de los casos cada 3 días, crecimiento exponencial sin el aplanamiento de la curva que se espera con la medida de cuarentena.
  2. Escenario optimista: evolución de los casos según el comportamiento del Ratio de crecimiento, es decir el factor disminuye y se acerca a 1.
  3. Escenario intermedio tardío: duplicación de los casos cada 3 días hasta mediados de abril.
  4. Escenario intermedio temprano: duplicación de los casos cada 3 días hasta el 31 de marzo y que comience el aplanamiento a partir de abril.

Independientemente de cuál sea el más acertado para lo que nos espera en Argentina, existen también posibles escenarios en cuanto a la economía del país y del mundo.

[1] A excepción de Rawson-Trelew, Chubut.

Sobre el autor:

Ignacio Tesón es Licenciado en Economía Empresarial por la Universidad Torcuarto Di Tella. Analista de mercados, especialista en finanzas. Idóneo en mercado de capitales por la cnv. Se desempeñó como research analyst y sales trader en el mercado argentino. Actualmente cursa la Maestría en finanzas de la Universidad de Valencia.

Victoria Quattrociocchi es estudiante de 4to año de Matemática en el Instituto Joaquin Gonzalez de Rafaela, Santa Fé. Tambien es estudiante de 2do año de Tecnicatura en Desarrollo de Software.