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Tres semanas pasaron desde que Alberto Fernández declaró, mediante decreto de necesidad y urgencia, el aislamiento obligatorio, social y preventivo con el objetivo de contener el brote de COVID-19 en Argentina. Hoy la salud no es la única preocupación en nuestro país, también existe una gran incertidumbre: que pasará con la economía

Por Alfonso Ferrari

Las pymes están al borde del colapso, la capacidad para hacer frente a sus obligaciones se ve circunscripta y los datos lo demuestran: por cada día de cuarentena, el comercio pierde ventas por $10.500 millones, el 80% del aparato productivo está paralizado y los cheques rechazados alcanzan el 45%. 

Existen unas 600mil pymes en la Argentina y la gran mayoría se ve imposibilitada para hacerle frente a la mayor preocupación de hoy en día para el gobierno en materia económica: el pago de salarios. Ante la imposibilidad de producir, no existe otra manera de enfrentar estas obligaciones que mediante créditos con tasas accesibles por parte del Estado junto a los bancos. 

Por parte del Estado se habló del otorgamiento de un crédito blando a 12 cuotas con una tasa del 24%. Esto podría ser de una gran ayuda teniendo en cuenta que las expectativas de inflación para este año están muy por encima de esa tasa. También se habla de una postergación de aportes patronales marzo/ abril, reducción de aportes patronales, extensión de moratoria fiscal, entre otras medidas, aunque ninguna de estas se ha oficializado y puesto en práctica. Sin embargo, las pymes no creen que esto sea suficiente.

Un estudio realizado por parte de Fundación Observatorio PyME, arroja los siguientes datos:

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  • Sólo el 10% de las MiPyME están completamente operativas, 
  • sólo el 16% de ellas podrá afrontar los costos de salarios y gastos operativos del mes de abril sin la ayuda del Gobierno, y 
  • El 6% de las empresas está considerando cerrar sus puertas. 
  • El costo de la inactividad de este segmento empresarial se estima en 115 millones de dólares diarios, y la pérdida de empleo a causa de potenciales cierres de empresas en 190 mil puestos de trabajo. 
  • Se podrían perder 415 mil puestos adicionales si parte de las empresas que no logran afrontar los salarios y gastos fijos de abril (aún con ayuda del Gobierno) se achican o directamente cierran.

El oficialismo insiste en la utilización de medidas que implican aumento del gasto público como instrumento para paliar la crisis, las cuales, al día de la fecha, son financiadas por emisión monetaria pura por parte del BCRA. La base monetaria se expandió 33% en marzo y las consecuencias de estas medidas son cuestionables y objeto de análisis. Se suma a este tipo de medidas el control de precios, que empíricamente han fallado en múltiples ocasiones en nuestro país.

Por otra parte, algunos funcionarios de la oposición han propuesto la baja impositiva como herramienta para aminorar la crisis que están viviendo las pymes y el resto de la población activa. Por el momento no hay nada concreto.

La opinión de los economistas no es del todo positiva. Por ejemplo, Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación, dijo en Radio Mitre: 

“el costo fiscal para no caer en un mayor deterioro oscila, a cálculos de hoy, entre el 6% y el 7% del PBI, aunque consideró que si la cuarentena se extiende el déficit se acercará a 10% del producto, en un escenario similar al de Chile y Brasil”

El economista también consideró que en medio de la emergencia hay que evitar la bancarrota y el desempleo. Consideró que se viene un período de mayor discrecionalidad para atender la situación y planteó la necesidad de un gran consenso político.

Habrá que esperar las resoluciones del gabinete económico y del presidente en los próximos días para ver como continua la situación, a pesar de que el panorama no parece alentador.

No caben dudas de que luego de que esta pandemia termine, nuestro país deberá lidiar con una economía devastada. Las medidas y los plazos son cruciales para mitigar los efectos de esta crisis y el sector privado será, una vez más, el más golpeado.

Sobre el autor: Alfonso Ferrari estudia contabilidad y abogacía en la UADE.

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