Es común analizar durante el mes de enero los datos del año anterior. Por tal motivo quisiera aprovechar esta oportunidad para poner sobre el tablero un tema del cual rara vez se habla. La cantidad de horas y días trabajados anualmente por el Poder Judicial Argentino y el costo laboral del mismo. 

Por Julián Ianiv Azar

El presente informe no sólo analiza la cantidad de días hábiles del poder judicial del año 2019. También compara la cantidad de horas de trabajo del sector y su costo, en comparación con el empleo privado. 

El presente informe demuestra que la justicia nacional sólo atendió a la ciudadanía el 50.1% de los días del año. A su vez, la carga horaria laboral del Poder Judicial Nacional es notablemente inferior a la de su par no estatal. Mientras que la jornada privada ronda entre las 38 y 48 horas semanales, la jornada laboral judicial a duras penas llega a las 30 horas semanales. Sin embargo el escalafón más bajo del sector judicial gana 3,46 veces más que el asalariado mínimo privado.

El caso de estudio

Para poder llevar adelante este informe elegí como caso testigo al Poder Judicial Nacional de C.A.B.A. Más precisamente los fueros civil, comercial y laboral, que comparten sindicato y calendario. En la medida que fueron transcurriendo los días del año tomé fotografías de los eventos y subí las mismas a mis redes sociales. En tal sentido, el material original está al alcance de la ciudadanía para su supervisión.  

Los números que duelen

Como todos sabrán, el año 2020 tuvo 365 días. Sin embargo, tal como afirmé oportunamente, la justicia porteña sólo atendió 183 días. Un 50,1% del total. Apenas un día más que la mitad del año. La cuenta surge de restarle a la totalidad de días los siguientes ítems: 

  • 45 días de feria judicial. (La feria judicial son días inhábiles. Abarca todo el mes de enero y dos semanas entre julio y agosto).
  • 92 días de fin de semana. (Cálculo restando los días de feria judicial. El año tiene 104 días de fin de semana entre sábados y domingos). 
  • 19 días feriados. (Estos son: 4 y 5 de marzo; 2 de abril; 18 y 19 de abril; 1 de Mayo; 25 de mayo; 17 y 20 de junio; 8 y 9 de julio; 19 de agosto; 14 de octubre; 18 de noviembre; 9, 24, 25 y 31 de diciembre). 
  • 27 días de paro. (Estos ocurrieron: 7 y 8 de febrero; 8 y 28 de marzo; 1, 12, 17, 26 y 30 de abril; 8, 9, 22, 23, 29 y 30 de mayo; 16 de junio; 22 y 30 de agosto; 10, 11, 27 de septiembre; 3, 4, 10, 11 y 18 de octubre; 26 de noviembre) 

Del resultado de esta simple cuenta surge que la justicia no atendió al público 182 días durante 2019. 

La jornada laboral

La jornada laboral del Poder Judicial Nacional también es un asunto que requiere un profundo análisis. Conforme indica el sindicato y el Estatuto de la Justicia Nacional, la jornada laboral de los empleados judiciales es de 6 horas al día. A su vez, el horario de atención es de lunes a viernes, de 7:30 a 13:30 hs. Si bien es cierto que no todos los empleados trabajan durante el horario de atención al público, lo cierto es que en la práctica la jornada laboral es de 6 horas por 5 días a la semana. En otras palabras, un total de 30 horas semanales. 

En comparación, la jornada laboral legal para el sector privado es de 48 horas semanales, según la LCT. Sin perjuicio de lo indicado, es pertinente aclarar que algunos expertos afirman que a pesar de la disposición legal la jornada efectiva promedio en Argentina es de 38 horas semanales

En cualquier caso, la comparación de las horas de trabajo entre el sector judicial y el privado es alarmante. Por cada hora judicial trabajada, el trabajador privado cumplió entre 16 y 48 minutos adicionales.   

Paros y comparación salarial

Prácticamente la totalidad de los 27 paros sindicales fueron promovidos por causas salariales. Sin embargo, es pertinente analizar la situación preexistente a febrero 2019, cuando ocurrió el primer paro. La escala salarial de los trabajadores judiciales tenía piso de $ 34.561 y techo de $201.962. Tampoco es menor resaltar que algunas jubilaciones judiciales alcanzaban los $ 384.953 mensuales en ese período.

 

En comparación, el salario mínimo en el sector privado era de sólo $11.300. A su vez la jubilación mínima había alcanzado los $ 10.410 para febrero de 2019

Está de más decir que la brecha entre quienes pagan impuestos y los empleados judiciales no se achicó. Luego de 27 paros, para el mes de diciembre de 2019 la escala salarial de los trabajadores judiciales ascendió a un piso de $ 58.476 y techo de $ 341.709

Por el contrario el salario mínimo ascendió sólo a la suma de $ 16.875 para diciembre de 2019. Podemos concluir entonces que el poder judicial se enriqueció en comparación con el trabajador privado. Para febrero de 2019 el escalafón más bajo del sector judicial ganaba 3,05 veces más que el asalariado mínimo privado. Sin embargo la diferencia se incrementó para diciembre de ese mismo año, siendo que el ayudante judicial pasó a ganar ahora 3,46 veces más que su par del sector privado. 

El efecto negativo en los procesos

Esta evidente falta de trabajo y atención al público termina significando un entorpecimiento irremediable en los expedientes. Los fueros analizados comparten el principio del impulso procesal de parte. Eso significa que los expedientes avanzan en la medida que las partes peticionen en los litigios. Ahora bien ¿Qué sucede cuando las partes no pueden peticionar por falta de días hábiles?

Lo que sucede es predecible. Los expedientes se atascan. Obviamente los Códigos Procesales no oralizados e ineficientes también llevan parte de la culpa. Sin embargo, la justicia Argentina es conocida por su extrema lentitud. 

Justos por pecadores

Es justo resaltar que la mayoría de los juzgados designaron al menos una persona para recibir escritos con vencimiento durante los 27 días de paro. Obviamente esta medida no logra revertir el daño sistémico aquí descrito. Sin embargo, la existencia de estas personas nos indica que no todos los jueces y trabajadores son parte del problema. 

Todo aquel que haya trabajado en contacto con el Poder Judicial sabe que en sus oficinas aún quedan héroes anónimos. Hombres y mujeres que están comprometidos con su labor a pesar del nulo estímulo competitivo. Son estas personas las que evitan que el sistema colapse. 

Personas que no se plegaron a los paros y que incluso trabajaron horas extras para cubrir la vagancia ajena. A ellos, que solucionaron problemas sólo por un deber de justicia o humanidad, les debo el mayor de mis respetos. Los paros, ferias y feriados han sido una verdadera estafa al buen empleado judicial. Ya es hora de terminar con este flagelo y dejar de hacer pagar a los justos por pecadores.  

Sobre el autor: Julián Ianiv Azar es Abogado recibido con honores en UADE. Actualmente se encuentra cursando estudios doctorales en UCES. Es autor de doctrina jurídica y columnista en diversos medios periodísticos y de investigación.