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Hoy en día, cuando se habla sobre Brasil, los grandes medios se limitan a referirse solo sobre el número de muertes  por Coronavirus, o el contagio de Bolsonaro. Sin embargo, no se está teniendo en cuenta la gran recuperación económica que logró el gigante sudamericano luego de atravesar la crisis global.

El peor dato que afronta hoy en día Brasil son las estimaciones del PBI en este año. Mientras el FMI proyectó una caída del 5,5%, el consenso de economistas privados estima una caída del 6,5%. A pesar de ello, el nivel se encuentra por debajo de la media de Latinoamérica, que equipara una caída del 8%, gracias a la rápida apertura de la economía luego de un leve confinamiento.

Sin embargo, estos últimos días se han relevado datos que resultan alentadores para la economía brasileña. Es el caso de las ventas minoristas, que luego de tener una caída bimestral acumulada en marzo y abril del 19%, en mayo se demostró una gran recuperación por encima del 13%. Inclusive, se superaron ampliamente las expectativas del mercado que estimaban un crecimiento de solo 6%.

Por el lado de las ventas de medianas y grandes empresas, hay una notable recuperación. Esto se notifica por el record anual de facturación que sucedió el mes de junio. Allí, con un rendimiento similar en todas las regiones del país, se emitieron facturas por un total de $R 24 mil millones, equivalente a casi u$d 4,5 mil millones.

Otro sector que también muestra positivos signos de recuperación es el industrial. La producción en mayo, luego de una histórica caída del 18% en abril, recuperó un 7% respecto a dicho mes. Pero la gran noticia llegó por el lado del índice PMI del sector manufacturero, encuesta encargada de medir la confianza en el sector. Después de una precipitada caída a los 36 ptos desde los 52 ptos de marzo, para junio evidenció una recuperación en forma de V, logrando un puntaje de 51,6 ptos, notificando ambición en la inversión industrial.

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A todo esto, increíblemente, el sector con mejor resultado ha sido el de comercio exterior. El resultado ha dado un superávit comercial de u$7400 miles de millones, siendo el mejor Junio desde 1989. Además, las proyecciones esperan que el superávit persista hasta fin de año, logrando un resultado positivo anual de u$ 55 mil millones. Esto se debe al gran rendimiento que mantuvieron las exportaciones, que solo decrecieron un 2,5% i.a, gracias al fuerte sostén que transmiten las compras desde China por u$ 35 mil millones.

En materia macroeconómica, las variables suelen mantenerse en valores deseados. El índice más sufrido de Brasil, el desempleo, solamente aumentó un 1% para ubicarse en 12,9%, a pesar de la crisis laboral que produjo la pandemia. La inflación mensual viene teniendo a 0%, con proyección anual del 1,6%, que en caso de cumplirse, sería el nivel más bajo desde 1995.

Por estos bajos niveles, el Banco Central de Brasil se dio el lujo de reducir hacia mínimos históricos de 2,25% la tasa de interés (SÉLIC), con el fin de promover el crédito “barato” para salir delante de la crisis. Esto impactaría negativamente sobre el Real, que podría sufrir una devaluación ante una pérdida de valor de moneda. Sin embargo, los economistas pronostican un dólar a solo $R 5 para diciembre, ante el valor actual de $R 5,3. Las causas que le atribuyen a esta a apreciación es la masiva entrada de inversión extranjera, estimada para 2020 en u$ 53 mil millones y para 2021 en u$ 70 mil millones.

Sobre el autor: Nicolás Ginatta Estudiante de la Licenciatura en Economía en UBA.
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