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Superados los 100 días de confinamiento social, la economía se desploma como nunca antes lo había hecho. Se baten records tras records negativos cada semana, y el gobierno parece no tomar la suficiente conciencia de ello.

La semana pasada, por ejemplo, se reveló el pésimo resultado de la actividad económica de mayo (EMAE), adjudicándose una baja del 26,4% de la misma. Cabe recordar que sostenía una baja del mes de marzo del 9,8%, y acumula una caída del 11% en los primeros 4 meses de 2020. De esta forma, la economía volvió a los niveles del año 2004 en tan solo un mes, en lo que fue la caída más precipitada de la historia.

Por más que la caída haya afectado a varios países, se debe entender que Argentina no cuenta con las mismas facilidades que sus vecinos en la región por no ir más lejos, demostrando ser el de peor rendimiento económico. Nuestro país proviene de dos años recesivos, a los que hay que sumarles una década de estancamiento en el producto.

Por ejemplo, Chile venía de crecer un 12% desde el 2011, y la crisis del Covid-19 implicó que retornen a valores de 2014 (Caída del 7%). Perú, por su parte, sufrió una caída importante de poco más del 10%. Sin embargo, beneficiado por su crecimiento del 23% en la década, sus níveles se ubicaron en valores del 2015.

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Téngase presente que ambos países pudieron salir a tomar deuda en los mercados de crédito internacionales, a tasas menores al 5% anual. Mientras tanto, Argentina no cuenta con dicha facilidad por su repetitiva irresponsabilidad frente a los acreedores, en un contexto donde el país está en situación de default e intentando renegociar u$d 80.000 millones.

No caben dudas de que semejante caída de la producción argentina en tan solo un mes se debe al estricto control sobre el aislamiento obligatorio, que implicó por cada día de cierre, una pérdida de u$d 715 millones para el producto argentino.

Esto puede notarse en el masivo cierre de comercios. Solamente en CABA, para mayo, hay 24.000 comercios que cerraron definitivamente, 12.500 que irán a concurso preventivo y 30.000 con riesgo a operar a pérdida, según Fecoba. A nivel nacional, los comercios cerrados ya contabilizan un exorbitante número de 45.000, y con el retorno a FASE 1, Fedecámaras estima que llegarán a la escalofriante cifra de 100.000.

Estos números se deben a la imposibilidad de mantener al día los contratos de alquileres que en CABA, el 22% de los porteños ya los canceló. La zona más afectada fue la peatonal Florida, donde el alquiler mensual ronda los $500.000, y hubo un 840% más locales en alquiler que los datos previos a la cuarentena, saltando de tan solo 5 locales a 49. Otro centro comercial a cielo abierto muy afectado fue la Av. Cabildo, donde ya bajaron sus persianas más de 80 locales, y los espacios en alquiler incrementaron un 300%.

Sin embargo, no solamente los locales a la calle sufrieron fuertes pérdidas.  La Cámara Argentina de Shoppings Centers informó que ya cerraron 15% de los locales y prevén un 20% adicional para el mes de Julio. Inclusive afirman que al volver a abrir, solo el 50% de los locales que existían pre-aislamiento se mantendrá operativo. Por su parte, el INDEC reveló que las ventas en Centros de Compras cayeron en abril un 98,6%, registrando una caída de casi el 40% en el primer cuatrimestre.

Al notarse tantos cierres de locales alquilados, se puede deducir que otro rubro muy afectado es el de las inmobiliarias. Llevado a datos, solamente en mayo, las escrituras de compraventa en CABA cayeron un 80% y se dieron de baja el 22% de los contratos de alquiler. Inclusive, a nivel nacional, solo el 34% de las obras vigentes se encuentra en desarrollo normal, mientras que el restante se encuentra totalmente frenado, lo que desembocará en innumerables atrasos en la cadena de pagos del sector.

A todo esto, sin lugar a dudas, los que más sufren el confinamiento son los bolsillos de los trabajadores del sector privado. A pesar de las destructivas regulaciones que tienen las empresas para despedir personal (doble indemnización, nulo acceso a ATP o juicios laborales), el sector privado sufrió una reducción de 186.000 trabajadores en tan solo el mes de abril, que se suman a los 75.000 que fueron despedidos en marzo por las nulas expectativas a aperturas.

Claramente, esto ocasionó una fuerte disminución en los ingresos de los argentinos, además de que el nivel de salarios se redujo un 0,5% en Mayo. Así, se vio fuertemente impactado el consumo privado, que registró una caída del 6,6%. No tan así lo sufrió el consumo público, que cayó tan solo un 0,7%, debido a que gran parte del personal siguió recibiendo ingresos sin sentido alguno, a pesar de no estar trabajando en condiciones normales.

El panorama a largo plazo no es muy alentador, considerando que se proyecta una baja del 10% en el consumo total del 2020 (Focus Economics). Los datos recientemente publicados por CAME lo avalan, ya que las ventas minoristas en Junio cayeron un 35%, incluyendo esenciales. Lo preocupante, es que en el sector del país donde ya se instauró “la nueva normalidad”, las ventas cayeron un 20%.

El IFE y las demás ayudas estatales no fueron suficientes para los hogares, ya que el 86% de ellos se vio obligado a endeudarse, contabilizando casi 12 millones de familias argentinas (Consultora CERX). El mayor incremento de la deuda se notificó en aquellas no bancarias (que en junio aumentaron un 16% respecto a mayo), como el cobro de impuestos, que acumuló $180.000 millones de deuda.

Lo preocupante de ello es que casi el 50% de los deudores está en fuerte riesgo de perder el empleo, de forma tal que la mora pasaría a ser incobrable afectando seriamente a los servicios de distribución de energía y agua, fuertemente afectados por este fenómeno.

La disminución de empleados no solo se debe al recorte de personal que llevaron a cabo varios emprendimientos, sino también al cierre definitivo de empresas. Solamente en abril, cerraron sus puertas 12.000 empresas, que se suman a las 20.000 cerradas en todo el 2019 (Consultora ICYA).

Considerando que actualmente Argentina cuenta con 850.000 empresas registradas, se podría cuantificar una tasa de mortalidad empresarial, solo en abril, es del 1,5%, levemente menor a la tasa de mortalidad total del Covid-19 sobre infectados en Argentina. Este histórico fenómeno ocasionó 90.000 nuevos desempleados y podría aumentar aún más, considerando que solo el 17% de las empresas, a nivel nacional, se encuentran operando a niveles de normalidad.

Sobre este sector, la consultora Gruposet reveló una encuesta en la que participaron varias pymes argentinas, muy afectadas por el confinamiento debido a nula facturación y poco capital para actuar. El 95% de las mismas planea despedir personal, el 70% opera a pérdida este 2020 y el 90% no evalúa reinvertir en el país. Números que son devastadores y preocupantes para la crisis venidera.

El sector más abatido dentro de las empresas fue el industrial, cuya actividad cayó en Mayo un 20% i.a (En abril había sido un 35%), mientras que las pymes industriales vieron desplomada su actividad en un 34%. Dentro de la actividad industrial, el rubro con mayor baja es la industria automotriz, que en este semestre cayó un 50% i.a, seguido por los minerales no metálicos, con baja del 37%. La única alza, y leve, fue de los productos farmacéuticos, debido a la situación de público conocimiento.

En materia macroeconómica, las cosas son más terroríficas aún. A pesar del masivo cierre parcial del comercio, la inflación sigue persistiendo en el país, oscilando entre un 1,5% y 2% mensual, mientras los países de la región afrontan deflación o leve inflación, como el 0,3% de Brasil. Esto se debe a un fuerte incremento del 15% de la Base Monetaria en el primer semestre, además de una brutal expansión del pasivo del BCRA (LELIQS + pases) del 205% en lo que va del año. Sumadas, dan un total de $4,5 billones, logrando un récord histórico.

También se debe recordar que el BCRA ha disminuido u$d 2500 millones sus reservas, con el fin de contener la devaluación del ya regulado dólar oficial, dejando a las arcas de la máxima entidad bancaria con un total de u$d 43.200 millones (Sólo u$d 10.000 millones son de libre disponibilidad).

Con este número, se puede deducir el valor del dólar en caso una dolarización de la economía (valor real), partiendo de la fórmula de la suma de la Base Monetaria y los pasivos del BCRA, dividido al total de reservas. Al día de hoy, ese valor del dólar se ubica en $420, logrando una astronómica brecha cambiaria con el dólar oficial del 450%.

Fuente: @Hombre_Mazana en twitter.

A su vez, Argentina sigue lidiando con la crisis de Balanza de pagos.  A pesar de haber mejorado enormemente el déficit de cuenta corriente de u$ 3500 millones a u$ 444 millones en el primer trimestre del 2020, sigue habiendo déficit en un contexto de gran reducción de importaciones. Inclusive, para el mes de abril las importaciones habían caído un 30% y las exportaciones un 16%, razón por la cual BCBA estima que el ingreso de divisas se reduzca un 10%, equivalente a u$d 17.000 millones menos. A esto se debe sumar, que la producción total de la cosecha quedó por debajo de las 50 millones de toneladas, por lo que el Estado no percibirá, al menos, unos u$d 1000 millones vía retenciones.

Sin embargo, las retenciones no son la única vía de ingreso estatal que se vio reducida. La recaudación por Ganancias cayó un 36% y por I.V.A un 27%, por la reducción de empleados y la baja del consumo, respectivamente. En su totalidad, para Junio, la recaudación nacional cayó un 23% en términos reales, afectando fuertemente a la coparticipación que cayó 21%.

Por ello, el Estado volvió a recurrir a su herramienta más deseada: la emisión monetaria. De esta forma, volvió a inflar fuertemente el déficit primario en el primer semestre, llevándolo a la abundante cifra de $250.000 millones. Esto equivale a un 2,10% del PBI, demostrando un deterioro i.a del 2,3%. Añadiendo el déficit fiscal, el total ronda el 3% del PBI.

La recuperación no será nada simple, ni similar a lo ocurrido en el 2003, considerando que no contamos con el superávit comercial del 8% de esa época y poseemos 20 ptos del PBI más en el Gasto Público. Esto sin mencionar la brutal caída del PBI que se pronostica, ya que J.P Morgan la cuantificó en un descenso del 13,5%, siendo el peor desempeño de LATAM y muy por encima de la media del -9%. Esto considerando una caída del 52% en el PBI en el segundo trimestre, y una fuerte recuperación en el tercero del 32%, siendo optimistas ante una flexibilización.

Luego de esta catástrofe, se estima que Argentina solo crecerá un 4,5%, registrando un PBI aún 8% por debajo de los niveles pre-crisis. Sin embargo, las proyecciones demuestran que países que tuvieron una conciencia económica, como Chile y Uruguay, compensarían de manera cuasi total la caída sufrida este año.

En fin, este informe tuvo como principal objetivo concientizar sobre la realidad económica que está sufriendo el país, y demostrar que no será tan fácil la recuperación como plantea el gobierno. Si el aislamiento prosigue sin ningún tipo de flexibilización, la cuarentena matará económica y físicamente a más personas de lo que lo hará por Coronavirus. Porque esto ya no es por la pandemia, es por la cuarentena, estúpido.

Sobre el autor: Nicolás Ginatta Estudiante de la Licenciatura en Economía en UBA.
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