Mientras la escalada de violencia de Irán contra Estados Unidos no parece tener fin, un enemigo interno parece aprovechar la situación para embestir contra el presidente estadounidense.

Por Gian Carlos De Biase Segovia

Presenciamos de nuevo, la muerte de un terrorista islámico internacional, perseguido no
solo por los americanos y el daño que han causado a su gente, también por muchas otras
nacionalidades y credos que buscan justicia contra atentados cobardes contra su población
inocente.

La novedad de dicho acontecimiento internacional, que cuando ocurrió de forma similar
bajo el gobierno demócrata de Barack Obama y su secretaria de Estado, conocida como la
“crocked” Hillary Clinton, con la captura y asesinato en 2011 de Osama Bin Laden,
también terrorista internacional, la prensa aplaudió o callo, pero nadie criticó la acción que
la administración del “bueno” de Obama había mantenido o tomado.

¡Pues claro que no! La “Fake News Media” estaba de luna de miel, había ganado el
candidato del establishment, Obama “el bueno”, del partido demócrata que les da comer a
través de sus vieja y gorda dirigencia empresarial, que cada vez que regresan al poder,
reciben millones de permisos y favores, ya sea para construir una industria de la muerte
como el aborto o hasta para traer islámicos hacia los Estados Unidos de América.

La diferencia del asesinato reciente del terrorista islámico buscado a nivel internacional
Qasem Soleimani, miembro importante del grupo terrorista Estado Islámico, conocido
como ISIS (Islamic State of Iraq and Levant) por sus siglas en inglés, es que ocurrió bajo la administración del presidente Donald Trump, quien no comulga con el establishment
progresista americano, ni con su empresariado amoral, ni con su prensa de mentirosa.

El presidente Donald Trump, al concretar esta acción militar, considerando el retroceso
importante que ha tenido el ISIS en el Medio Oriente, casi hasta su desaparición, solo ha
sido la demostración de cómo culminar guerras inútiles, guerras interminables que los
demócratas mantienen por conveniencia de sus amigos empresarios de la industria
armamentista mundial, no tienen los mismos favores con aquellos que hacen armas para
que poblaciones civiles se protejan.

Trump no solo acaba de dar otro golpe mortal al terrorismo islámico, también delimitó el
imperialismo que el zar ruso, Vladimir Putin, había iniciado. El poder ilimitado que Bashar
Al Assad y Putin mantenían, también quedó delimitado. La prohibición de atacar con gases
a los sirios, lo cual asesina a muchos inocentes se hizo respetar al presidente Trump realizar una acción militar conjunta con los británicos y franceses, y así acabar con los sitios militares donde almacenaban esas armas químicas, vendidas por el zar ruso al gobierno de Al Assad.

Y si de victorias se trata, Donald Trump cerró la boca de todos sus enemigos, al lograr una
reunión con Kim Jong-un, tirano comunista de los pobres coreanos del norte. Con el cual
decían que el presidente Trump iniciaría una guerra nuclear. Lo mismo se pueden decir de
los chinos y “guerra comercial” que mantuvieron con USA. De la cual ha salido Trump
victorioso, al desbaratar el monopolio de producción y exportación internacional que estaba
armando China con tecnología occidental.

Los chinos, los cuales son restrictivos con los productos que entran en su país, pero quieren
venderles a todos y comprar de todos, consiguieron en el presidente Donald Trump un
nacionalista que vino de nuevo a hacer valer el trabajo y la producción americana. Esto
debería ser reconocidos por todos. La economía americana venía agonizando por gasto
público absurdo y la prolongación de guerras que podían haberse terminado mucho más
rápido.

La realidad que vemos hoy en el mundo, y especialmente en la América que es gobernada
por Trump, es que la pena de muerte impuesta a este terrorista islámico ha sido el detonante para que Irán y los demócratas se alíen contra los americanos y Trump. Incluso el ayatolá Alí Jamenei (líder de la revolución islámica) juró venganza contra los americanos por poner fin a la vida de su terrorista, mientras Hasan Rohaní, aseguró que se vengarán, confirmando los dichos de su líder espiritual.

Por otra parte, el presidente Trump ha recibido apoyo del presidente brasileño Bolsonaro,
del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y del Primer Ministro británico Boris
Johnson. Así como Rusia, Cuba, China, Irán, Corea del Norte, la ONU, es decir, el
comunismo, el islamismo y el globalismo son un solo bloque, por otro lado, los
nacionalistas, cristianos y judíos occidentales, conformamos otro bando, igual de poderoso
y temible para hacerle frente a la amenaza del terrorismo internacional.

Retornando a la america continental del norte, los demócratas se han embarcado en otra
misión suicida, cual kamikazes directo a la perdición y guiados por la “crazy” Nancy
Pelosi, diputada demócrata, decidieron continuar con su teatro citadino de mala muerte, eso que llaman el impeachment contra el presidente Trump ¿Motivos? Hasta el momento
parece que el delito de Trump es ser americano, blanco, alto, tener esposa e hijos, y hacer lo mejor por el pueblo americano.

No han conseguido ninguna prueba contundente sobre las supuestas escuchas o
conversaciones con el presidente de Ucrania Volodímir Zelenski, otro aliado del presidente
Trump, que ha colaborado en esta perdida de tiempo organizada por los perdidos liberales,
que solo tienen de líderes a Bernie Sanders, el viejo comunista trasnochado, a Joe Biden, un señor que parece el vicario de Obama, y por último, la apodada “Pocahontas”, Elizabeth
Warren, otra ultra liberal progresista enojada con el mundo, a pesar de sus años.

La historia del impeachment americano es claro. Se lo hicieron a Andrew Johnson,
demócrata y vicepresidente del fundador del partido republicano Abraham Lincoln, quien
tomó el cargo al asesinato de Lincoln. Fue acusado de violar la ley por intentar reemplazar
al secretario de guerra cuando el congreso se encontraba en receso, el cual fue absuelto por un voto en el Senado. El otro precedente fue a Bill Clinton, acusado de mentir bajo
juramento, abuso de poder y obstrucción a la justicia; 50 votaron declararlo culpable pero
eran requeridos 65 votos. Por último, estuvo el intento de impeachment a el presidente
Richard Nixon, el cual renunció antes que se concretara.

Los americanos y el presidente Donald Trump podrán estar tranquilos otros cuatro años
bajo su administración.

Imagen de portada: televisa.NEWS

Sobre el autor: Gian Carlos De Biase Segovia es Licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas por la Universidad Rafael Urdaneta. Maracaibo, Venezuela con Mención Cum Laude por obtener un promedio de 18,2 en base a 20 puntos. Ocupo varios cargos como asesor político y de comunicación. Es columnista del PanAm Post.