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El 9 de Julio, cientos de miles de argentinos se manifestaron en todo el país contra contra el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

El problema se desató por un incidente con algunos periodistas kirchneristas (móvil de C5n y el troll k Ezequiel Guazzora) que fueron echados a empujones y trompadas de la manifestación en Buenos Aires. 

Lo que más me irrita de lo ocurrido es la ola de “solidaridad” de sectores anti kirchneristas (macristas, libertarios, seguidores de NOS) que repudiaron el ataque y se solidarizaron con los agredidos.

Yo no me voy a solidarizar con C5n ni con Guazzora.

Por un lado C5n. Todos ya sabemos que es. Medio comprado por el empresario kirchnerista, Cristóbal López, después de que el gobierno de Cristina Kirchner amenazara al periodista Daniel Hadad, por entonces dueño del multimedio, para que le vendiera su grupo de medios. Para sorpresa de nadie, ni bien tomaron el mando, echaron a todas las voces disidentes.

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Actualmente C5n es un medio de propaganda oficial del kirchnerismo que utiliza los típicos métodos kirchneristas: violencia, falacias, patoterismo, persecución al que piensa distinto, etc. Jamás se solidarizaron con periodistas agredidos, al contrario, alientan la agresión y la persecución. 

Yo no me voy a solidarizar con un medio que nace del atropello a la libertad de expresión justamente patoteando al dueño y echando a los empleados.

El otro es el militante kirchnerista Ezequiel Guazzora que hace las veces de periodista a quien hace poco describí como el retrato perfecto de lo que representa el kirchnerismo: mersa, patotero, violento, bruto, parásito (hasta hace dos semanas era ñoqui de la Municipalidad de Merlo, un municipio muy pobre). 

El señor Guazzora hace periodismo caminando las calles y acosando a gente anti kirchnerista chicaneando, sobrando,  provocando y luego editando las respuestas como más le conviene. A mi me da igual como hace su trabajo, el formato provocador es usado por todos los espectros ideológicos. Cada uno hace lo que quiere. Pero cuando provocas, tenes que bancarte las consecuencias.

No me voy a solidarizar con un tipo como Guazzora que dice que si se encuentra con el economista Javier Milei “no lo entrevistaría, lo cagaría a piñas” porque no le gustan sus opiniones. Mismo señor que dice que a sería lindo que rompan las silobolsas con una navaja. Esta tolerancia del señor por el que ahora es de buen tipo solidarizarse. 

 

El punto que quiero dejar muy en claro acá, porque nunca falta un idiota que le busca la quinta pata al gato, es que a Guazzora no le pegaron por kirchnersita, al móvil de C5n tampoco. Y esto es lo que a mi gusto justifica lo que pasó el día jueves. Se los echó de la marcha porque fueron a provocar a los manifestantes. 

Si a Guazzora lo iban a buscar a la casa, o a la cochera como le pasó a Wiñazki hace unos años, o como a Baby Etchecopar que el mismo Guazzora fue a buscar hace pocos días para patotearlo a la salida de su trabajo, ahí si, eso es un espanto, una cobardía, un acto de barbarie. No es cuestión de salir a linchar kirchneristas por la calle, si con argumentos y datos podemos exponerlos.

¿Qué quiero decir con esto? Fuera de si esta bien o mal echarlos de una marcha, solidarizarse con esta gente me parece una estupidez.  Repito, yo no los hubiera echado, pero tampoco me voy a solidarizar porque ellos no lo harían conmigo.

Pero acá el caso es distinto, la gente no fue a la puerta de C5n, no fueron a la casa de Guazzora ni lo increparon en un bar. Ellos fueron a una marcha de gente cansada del kirchnerismo a restregarse su ideología e incitar a la violencia. Yo capaz no lo hubiera hecho, pero no voy a poner el papel del moralista a decirles no reaccionen. Si un hincha de River va a un bar de hinchas de Boca a cargarlos e insultarlos, lo más probable es que lo saquen a patadas. El contexto no es secundario. 

Volviendo al punto de la marcha. Seguramente estas movilizaciones ciudadanas no son el mejor medio para expresarse, pero creo que es el único. Vivimos en un país sin instituciones. El presidente de la Nación Argentina, que debería representarnos a todos, incluso a los que no lo votamos, gobierna únicamente para su facción. Te aumenta impuestos para aumentar los planes a sus votantes, te limita la compra de dólares pero a los parientes de desaparecidos tienen coronita, te aíslan en una cuarentena cavernícola a costo de fundir miles de empresas, pero ellos circulan como quieren y hacen actos políticos multitudinarios. Entonces, del ejecutivo que nos debería representar, solo recibimos atropellos, mentiras y engaños. 

Por otro lado, el poder legislativo, que tiene representantes de la oposición, fue cerrado casi toda la cuarentena, y el presidente gobernó por decreto. Ahora funciona de media máquina, el presidente de la Cámara de diputados, Sergio Massa, silencio el micrófono de un diputado opositor hace poco, y lo mandó a callarse. Cristina Kirchner, presidente del Senado, aprobó una bicameral para investigar Vicentin sin los votos necesarios, silencio a la oposición, dio por aprobado el proyecto, y se terminó. 

Por si fuera poco, en un país normal, está previsto que ante un atropello de los otros dos poderes, hay una justicia que pone un freno. Acá tampoco tenemos eso. En el caos de Guazzora, ya fue denunciado por lo que hace. Baby Etchecopar lo demandó por hostigamiento. Luis Majul también. Pero el tipo sigue impunemente patoteando gente por las calles.

Es decir, el Poder Ejecutivo nos hace la vida imposible a pesar de que también les pagamos el sueldo con nuestros impuestos, el Congreso prácticamente no funciona y, por si fuera poco, a la oposición ni siquiera le permiten hablar para defender nuestros derechos. ¡No tenemos justicia! ¿Qué se supone que hagamos? En un país normal, primero no se de que viviría Guazzora, pero además, tendríamos mecanismos institucionales para defendernos. 

Pero la realidad es esta. No me interesa el ideal, porque estamos lejos de eso. Vivimos en un infierno autoritario bajo un gobierno que solo nos tiene en cuenta para cobrarnos impuestos. Si quebró tu empresa, si te rompen las silobolsas, si te roban en la calle, estás por tu cuenta. En este contexto, el enojo me parece más que justo y la violencia entendible.

Y por último, ¿Qué es esto de siempre estar corriendo atrás de los kirchneristas mostrándoles los buenos que somos?  Acusan para desviar el foco del problema, no por un tema moral, que ellos no tienen. La culpa de esta clima de violencia es del gobierno, no nuestra ¿Por qué tengo que pedir perdón y solidarizarme? 

Y, en última instancia, la política no es un tema de buenos y malos. El asunto es en qué sistema queremos vivir. El nazi Adolf Eichnman trasladaba judíos porque así mantenía a su familia, no era un monstruo de cómic, simplemente era parte de un sistema inmundo. En un sistema normal habría sido administrativo de algún organismo estatal, poniendo sellos en lugar de llenar trenes de judíos. 

Acá hacen falta reglas, instituciones que rijan para todos, buenos y malos. Al bueno le costará menos cumplirlas, al malo le costará más. Pero acá hacemos todo al revés: la economía que debería estar libre la llenamos de regulaciones y la política que debería estar regulada es una selva donde cada uno se salva como puede. 

Escucha la Editorial de Germán Trucco.

Sobre el autor: Germán Trucco es abogado, conductor de radio y miembro de la Fundación Libre.

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