Según un nuevo informe del INDEC los indicadores interanuales muestran caídas en ambos sectores.

Por Nicolás Ginatta

Ayer jueves 5 de marzo, el INDEC presentó informes sobre ambos indicadores. La industria, a pesar de haber crecido 1,5% en enero, cayó 0,1% desde enero 2019; por su parte, la Construcción también mostró un avance del 0,4% en el mes, pero decreció 13,5% interanual.

Para un país en desarrollo como Argentina, la industria representa uno de los sectores más importantes para evaluar el crecimiento económico. En la actualidad, ante el ataque de Alberto Fernández al campo con la suba de las retenciones, la industria queda posicionada como la encargada de “poner a la Argentina de pie”.

En lo que a corto plazo respecta, ha obtenido buenos resultados el IPI manufacturero, viéndose acrecentado en un 1,5% en el primer mes completo de la gestión entrante. Aunque, al analizar el transcurso de los meses, la expectativa se reduce, notificando que ha decrecido un 0,1% en el índice interanual.

Si se considera que desde enero 2019, todos los meses el índice ha representado un porcentaje negativo con respecto al mismo mes del año anterior, a excepción de diciembre (+1,3%), los resultados son peores.

Evaluando sector por sector dentro de la industria, a lo largo del 2019, quien más se desarrolló fue el área de Maquinaria y Equipo. Esta misma registró un aumento del 30,7%, impulsado por la inmensa producción de maquinaria agropecuaria, que contabilizó una impresionante suma del 589,5% (Este incremento se debe a una gran baja de la producción interanual en enero 2019).

En el caso de los sectores que más decrecieron aparecen la Industria textil (-11,4%) y la Industria Metalúrgica (-19,7%).

Por su parte, el sector alimenticio se adjudicó una suba del 4% durante el año, apoyado por un gran crecimiento en la producción vinícola rondado el 24%, en el que se evidenció un crecimiento de la demanda interna del 13,4% y un gran crecimiento de las exportaciones del 68,3%.

A su vez, el sector automotriz registró una suba del 8,3% respecto de enero del pasado año, gracias a los elevados derechos de importación de los automóviles y un aumento de las exportaciones, específicamente a Brasil, del 17,4%.

Por el otro lado, los indicadores de la actividad de la construcción (ISAC) no aportan buenos resultados tampoco, notificando un decrecimiento interanual del 13,5%. El número se agrava más al considerar que en enero de 2019, el mismo índice presentó un porcentaje negativo de -15,7% con respecto de enero 2018. Este índice es realmente preocupante comprendiendo que, respecto del año anterior, lleva más de 12 meses de caída consecutivas.

Las causas de este impresionante decrecimiento se adjudican a los asfixiantes costos de construir en el país y a la nula rentabilidad de venta de inmuebles, tasados en dólares y de gran valor.

Los insumos que sufrieron una mayor perdida de consumo durante el año pasado han sido el asfalto y el hormigón elaborado, casualmente aquellos con mayor influencia en el índice, con bajas del 63,6% y 43,1%, respectivamente.

En relación a los productos que presentaron aumentos aparecen los pisos y revestimientos cerámicos (5,9%), ladrillos huecos (3,4%) y Yeso (3%). Estos datos han impactado también sobre la generación de empleo privado en el sector, que presentó en diciembre de 2019 un decrecimiento de 12,7%, y arrastra 16 meses consecutivos de pérdida (El último balance positivo fue en agosto 2018).

¿Qué se puede esperar?

El mismo Indec, en sendos informes, evaluó proyecciones acerca del futuro rendimiento de la Industria y la Construcción.

Acerca del primer sector, en promedio, más del 55% de las empresas industriales creen que no variarán ni la demanda interna, ni las exportaciones ni las importaciones en el período febrero-abril 2020, respecto al mismo período del año anterior. Por esta razón, tampoco creen necesitar un aumento de personal o de la productividad del mismo. En cambio, el 50% aproximadamente proyecta requerir un crédito adicional para continuar con sus actividades.

Con respecto a la construcción, para el mismo período, las empresas cuentan con los mismos estimativos sobre el nivel de actividad. La diferencia radica en que el restante 40% cree cuasi de manera unánime que la actividad y el personal requerido disminuirán. Se Atribuye esto a razón de caída de la actividad económica, aumentos en el nivel de precios y a los inminentes pero inciertos pagos de deuda.