Argentina está en cuarentena obligatoria desde el 20 de marzo, con mayores o menores restricciones dependiendo de la región del país y su cantidad de casos confirmados de enfermos y fallecidos por el COVID-19. Estos más de 100 días de aislamiento social tienen consecuencias desastrosas para la economía, especialmente en el sector de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), las cuales producen el 70% del empleo argentino. 

Proponemos un recorrido por la situación de las PyMEs desde marzo, cuando comenzó la cuarentena, hasta junio, último mes del que, hasta la publicación de esta nota, se disponen los principales datos. En abril, por ejemplo, se perdieron 128.000 puestos de trabajo en el sector privado, comparándolo con marzo. En mayo, la mayoría de las PyMEs industriales no sólo no obtenía ganancias, sino que trabajaba a pérdidas.

 

MARZO

 

Marzo registró 538.000 empleadores registrados del sector privado según datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En cuanto a asalariados del mismo sector, el Ministerio de Trabajo indicó 5.935.000 de puestos de trabajo. 

El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró como una pandemia la situación global por el coronavirus. 

La Fundación Observatorio PyME (FOP) publicó un informe en el que relevó las respuestas de 788 empresarios y profesionales a su encuesta sobre los efectos de la pandemia, llevada a cabo entre el 13 y el 17 de este mes, cuando aún la cuarentena no había sido impuesta en el país, y ya se veían impactos negativos:

Fuente: FOP

El 85% de los encuestados respondió que ningún miembro de su empresa o de su familia se encontraba realizando cuarentena. Es decir, muy pocos trabajadores no estaban asistiendo al trabajo, y aún así se produjeron los impactos negativos que se observan en el anterior gráfico. Este es un dato a tener en cuenta para ir tomando dimensión de los efectos de una cuarentena como la que aún rige en nuestro país.

Desde un primer momento, las PyMEs dispusieron medidas internas para la prevención, como home office, turnos para rotar el personal, vacaciones anticipadas, protocolos de higiene y, principalmente, la modificación de hábitos sociales.

Sin embargo, el viernes 20 de marzo, el presidente Alberto Fernández estableció el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) en toda la Argentina. Pese a que, en este mes, la cuarentena obligatoria sólo afectó a cuatro días hábiles, la actividad económica registró una caída del 11,5% con respecto a marzo de 2019, una de las peores de la historia del país. 

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) realiza, todos los meses, el Índice de Producción Industrial PYME (IPIP), que ‘‘mide el desempeño mensual en la producción manufacturera de las pequeñas y medianas industrias (PYMIS) argentinas’’. En abril.publicó los resultados de la producción de la industria PyME de marzo: fue de  59,8%, mientras que en febrero había sido del 76%

Según la circular, ‘‘todos los rubros relevados cayeron, aunque con menor intensidad en las empresas con más de 50 empleados, donde la baja anual fue de 24,7%’’:

Variación interanual 2019-2020. // Fuente: CAME

Con respecto a la recuperación de las empresas, el 70% de los encuestados estimaba, en esos momentos, que el proceso de recuperación sería de 6 meses o más

El 31 de marzo se decretó la prohibición de despidos hasta 60 días después de publicado el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 329/2020, con la intención de proteger el empleo. Sin embargo, eso no se vería reflejado en los hechos del siguiente mes.

 

ABRIL

 

Abril registró 12.619 empleadores registrados menos que marzo, según datos de la AFIP. Según el Ministerio de Trabajo, se contabilizaron 5.807.000 de asalariados del sector privado: 128.000 puestos de trabajo menos que en marzo

El 1° de abril, el Presidente firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 332/2020, que estipulaba la creación del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) con el fin de asistir, principalmente, a las PyMEs. 

La Federación de Comercio e Industria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (FECOBA) informó el 2 de abril que ‘‘con los comercios cerrados por el aislamiento social obligatorio, el 80,6% de las PyMEs del AMBA no está en condiciones de sobrevivir más de un mes’’. 

Así empezaba el mes, con las PyMEs del AMBA estimando grandes pérdidas y hasta cierres. 

Al día 7, ‘‘sólo el 10% de las MiPyME se encuentran totalmente operativas, mientras que el 54% del segmento se encuentra en situación no operativa, aproximadamente 325 mil empresas. Otro 36% de las empresas se encuentra parcialmente operativa’’, según un nuevo informe de la FOP. 

Además, sobre la asistencia del gobierno, el informe advertía que ‘‘un 24% de las empresas no podrá enfrentar dichos gastos de abril, ni siquiera con dicha asistencia, por lo cual deberán endeudarse o aumentar el aporte de capital propio a la actividad’’. Si estas empresas se achicaban o cerraban, se podían llegar a perder 415.000 puestos de trabajo adicionales.

Entre las medidas que solicitaban las PyMEs, eran dos las que consideraban más importantes: ‘‘la disminución de la presión fiscal’’ y ‘‘la flexibilización de la cuarentena’’, con un 80% de aprobación en el sector.

Esta solicitud de flexibilización de la cuarentena no era (ni es) un mero capricho: las MiPyMEs buscaban ‘‘disminuir la pérdida diaria actual de 115 millones de dólares’’. 

El 10 de abril, Alberto Fernández anunció que la cuarentena se extendía hasta el día 26. Aunque con flexibilizaciones, seguiría siendo estricta en grandes centros urbanos.

El 23 de abril, la FOP publicó un tercer informe. La situación, a partir de la flexibilización, mejoró: ‘‘entre el 6 y el 20 de abril, las MiPyME totalmente operativas pasaron del 10% al 13% y las parcialmente operativas del 36% al 47%’’. Se sumaron a la actividad 79.000 MiPyMe, permitiendo el retorno al trabajo de 286.000 empleados.

Además, se comenzó a tener en cuenta un nuevo conflicto: el de las empresas con sus propios empleados. Entre las medidas que buscaban tomar internamente, la FOP señala que ‘‘el 48% de las empresas incluye en sus negociaciones la reducción de la jornada de trabajo y el 47% la reducción salarial. El acuerdo de suspensión es propuesto por el 34% de las empresas. Un cuarto de las MiPyME incluye la reducción acordada de personal’’. 

Dos días después, el 25 de abril, el Gobierno anunció la extensión de la cuarentena hasta el 10 de mayo. 

Por otro lado, la CAME publicó nuevos datos sobre el índice de la producción industrial de las PyMEs, con una nueva caída: frente al 59,8% de marzo, el de abril fue de 37,6%. Todos los rubros bajaron.

Fuente: CAME

Con respecto a las PyMEs del AMBA, sólo el 23,1% pagó sueldos en forma completa, según datos de la FECOBA. El 80% requirió ayuda del Estado

Fuente: FECOBA

Y, ante la pregunta acerca del pago de los salarios en el mes siguiente, el 87,8% respondió que no podría afrontarlo.

 

MAYO

 

No se dispone, aún, de los datos mensuales de la AFIP sobre la cantidad de empleadores del sector privado de este mes, así como de los datos de trabajadores que provee el Ministerio de Trabajo. Por lo tanto, nos someteremos exclusivamente a los que proveen las anteriormente citadas FOP, CAME y FECOBA. 

Sí se sabe, a partir del Índice realizado por la CAME, que apenas el 15% de las PyMEs industriales tenía ganancias en su rubro: la mayoría trabajaba a pérdidas. No sorprende que más de la mitad de las PyMEs declarara que se encontraban en situación mala o crítica. 

Fuente: CAME

El IPIP de este mes fue de 50,4%, mejor que el de abril. Sin embargo, en la circular aclaran que es el peor mayo desde 2008, año en que comenzaron a realizarlo. Además, ‘‘en los primeros cinco meses del año, la industria Pyme acumula una baja anual de 23,6%’’.  Nuevamente, todos los rubros bajaron. Hasta la fecha de publicación de esta nota, este es el último dato del IPIP del que se dispone. 

La cuarentena fue extendida, a partir del 10 de mayo, hasta el día 24. Además, el programa ATP fue renovado para este mes.

El 14 de mayo, la FOP, en su cuarto informe desde el comienzo de la pandemia, volvió a resaltar la importancia de permitir más flexibilizaciones: se sumaron a la actividad 77 mil empresas y 279 mil trabajadores asalariados. Los costos de la inactividad también bajaron, de 115.000.000 de dólares a 82.000.000.

Con respecto al riesgo de cierre de empresas, el informe relevó que, en ese momento, la situación era la siguiente: aumentó de 6% a 8%, es decir, 73.000 puestos de trabajo en riesgo; por el lado de las MiPyME, estaban en riesgo de perder el empleo 263.000 trabajadores.

Pese al relativo éxito del ATP que señala el informe, ‘‘el 80% de las MiPyME tuvo que apelar a sus reservas para afrontar la caída de la actividad y el 35% de ellas firmar nuevos acuerdos de suspensiones y reducción de jornada con disminución salarial a causa de la inactividad’’. 

El 24 de mayo, el Presidente volvió a anunciar una nueva extensión de la cuarentena, esta vez hasta el 7 de junio.

Con respecto a los comercios del AMBA, FECOBA informó el 14 de mayo que logró abrir sus puertas el 82% del total habilitado para hacerlo en esa fecha. Además, la facturación promedio fue del 31% en comparación con un día normal. 

 

JUNIO

 

En junio continuaron reabriendo más locales y más fábricas. El camino a una mayor flexibilización y del fin de la cuarentena parecía, cuanto menos, posible.

Sin embargo, el 5 de junio volvió a anunciarse una extensión de la misma a partir del 7, esta vez de tres semanas, hasta el día 28. 

El 8 de junio, en el AMBA, la región más afectada en cuanto a casos de coronavirus, ‘‘el 69% de los locales comerciales de proximidad de indumentaria y el 74% de calzado volvieron a abrir sus puertas después de 80 días de inactividad’’, es decir, cerca de 18.000 comercios, según informó FECOBA. De todos modos, la facturación promedio diaria se mantenía por debajo del 25% de un día normal. Seguía pendiente la habilitación de muchos comercios, como ‘‘mueblerías, joyerías, peluquerías y gimnasios, entre otros’’. 

Al 10 de junio, esta era la situación de los trabajadores de las PyMEs, según el quinto informe de la FOP:

Fuente: FOP

Del 54% de empresas que no podían operar en abril se pasó al 15% en los primeros días de junio, aunque aún habían muchas que se encontraban parcialmente operativas. 

En el informe, publicado el 17 de junio, aclaran que ‘‘el nivel del paro productivo provocado por la irrupción del coronavirus no se puede medir correctamente sólo por el porcentaje de empresas en funcionamiento. Hay que monitorear también el porcentaje de inactividad de su personal. Sólo el 20% de las empresas tiene el 100% de su personal activo. En el resto, la proporción de personal inactivo va desde el 10% al 90%, aunque concentrada en la franja de 30%-70% de inactividad’’. Por otro lado, había un 11% que tenía a todo su personal inactivo.

‘‘La región del país que muestra la mayor tasa de actividad del personal es el Centro, con una proporción de empresas que tienen el 100% del personal activo igual al 29% y una proporción de empresas que tienen todo su personal inactivo tan sólo el 7%’’, continúa el informe.

Con respecto al cierre de comercios, el 22 de junio, Fabián Castillo, presidente de FECOBA, dijo en una entrevista que ‘‘en los últimos 15 días empeoró la situación económica. El 18% de los comercios ya no abrirán en la Ciudad [CABA]. Si esto sigue así, va a empeorar y superará el 20%. Son unos 150 mil comercios barriales. En el Día del Padre cayeron las ventas alrededor un 60%. No podemos vender. Le pedimos ayuda al gobierno nacional para pagar el aguinaldo’’.

En esa línea, el 24 de junio, la CAME publicó una circular sobre el pago de los aguinaldos, titulada ‘‘Las PyMEs no pueden pagar aguinaldos’’. En ella, se solicita la ayuda del gobierno debido a la ‘‘difícil situación que está viviendo el sector, considerando la escasa o nula actividad en la mayoría de los rubros productivos y comerciales’’. 

El 26 de junio, FECOBA también difunde una circular. En ella se sostiene que ‘‘la gravedad del cuadro exhibe una circunstancia económica y social peor que la que conocimos en 2001. A la sostenida recesión de los últimos dos años, los golpes devaluatorios y los saltos inflacionarios se sumó los efectos catastróficos de la pandemia con consecuencias aún insospechadas […] Este panorama tenderá a empeorar sostenidamente y de manera acelerada de no mediar una estrategia integral de salvataje pyme, siendo el sector que más dinamiza la economía y el que más trabajo genera en el país. El cierre definitivo de comercios alcanzó la alarmante cifra del 20 por ciento desde que comenzó la cuarentena y las proyecciones nos permiten estimar que, a partir de las nuevas restricciones, esa cifra ascenderá al 23 por ciento en los próximos 15 días, lo que equivale a un total aproximado de 27.600 comercios.’’

En el sexto y, por el momento, último informe de la FOP del que se dispone, se dice que ‘‘el riesgo de cierre de las empresas que operan en los sectores típicos de las ciudades -como el comercio- es del 10%, mientras que en el sector agropecuario/recursos naturales es de sólo 4%’’. Por otro lado, ‘‘el riesgo de cierre es del 12% en las microempresas y de sólo el 3% en las empresas medianas’’. 

En las conclusiones del mismo, se advierte que ‘‘la sobrevivencia post pandemia de las empresas va a necesitar un acuerdo económico-social amplio y de gran consenso político, porque las consecuencias de esta crisis se irán manifestando no sólo a través de una caída de la producción, sino también a través de la pérdida de capacidades organizativas y técnicas cuyos efectos se irán presentando con el transcurso del tiempo’’. 

Por Ezequiel Melia