Hassan Diab, Primer Ministro del Líbano. Llegó al poder con el apoyo del grupo terorrista iraní Hezbolá.

El primer ministro de El Líbano proiraní, Hassan Diab, anunció este lunes la renuncia de todo el gobierno tras la crisis ocasionada por la masiva explosión que devastó la capital del país la semana pasada.

La renuncia se produce en medio de una ola de protestas tras la explosión del pasado 4 de agosto en el puerto de Beirut que dejó, al menos, 160 muertos y 6 mil heridos.

Se cree que la causa de la explosión, que además dejó en escombros sectores enteros de la capital libanesa, fue una gran concentración de nitrato de amonio almacenada sin la seguridad pertinente.

El daño y la devastación causados por la explosión se extienden por varios kilómetros de distancia, afectando un tercio de la ciudad y dejando unas 300.000 personas sin hogar.

Un Gobierno al calor de Hezbolá

El gobierno encabezado por Diab se formó en enero pasado con el apoyo de la milicia proiraní Hezbolá, grupo terrorista con células presentes en todo el mundo. Hoy, cuenta con fuerte presencia y vínculos en la Venezuela de Maduro.

Antes de la masiva explosión en Beirut, Líbano acumulaba ya un año de desgracias que había sumido el país en una profunda crisis tanto económica como social, considerada como uno de sus peores momentos desde la larga guerra civil que duró de 1975 a 1990.

Horas antes, el ministro de Salud, Hamad Hassan, anticipaba la caída “la renuncia es una responsabilidad. Renunciamos como una responsabilidad y no como un escape”. Fue sido él quien anticipó que Diab iba a dirigirse al país a las 19.00, hora local para presentar su renuncia.

El anuncio se hizo al término de una reunión del Consejo de Ministros, en el que Diab tenía previsto solicitar la convocatoria de elecciones anticipadas.” Creo que Diab anunciará la renuncia del Gobierno”, afirmó también por su parte el ministro de Transporte, Michel Najjar, según medios locales. Diab anunciará la dimisión después de que hoy renunciaran otros tres ministros: los de Justicia, Finanzas y Juventud, que se sumaron a los de Información y Medioambiente, que hicieron lo mismo el domingo.

Además de la gran cantidad de muertos y heridos, la deflagración de cerca de 3.000 toneladas de nitrato de amonio ha dejado sin vivienda a alrededor de 250.000 habitantes de Beirut. El suceso ha encendido la indignación de la población, que como ya ocurrió el pasado octubre se ha echado a las calles para pedir la dimisión de las autoridades del país. Al menos un policía murió y hubo cientos de heridos en las violentas protestas contra el Gobierno en los últimos dos días