Fuente: LatFem

El año pasado una joven de 28 años, madre de dos hijos, se acercó al Hospital Iturraspe de Santa Fe solicitando interrumpir su embarazo. El subdirector del hospital hizo traer a la ginecóloga Sandra Formia, que trabaja en los servicios del Hospital Eva Perón, de Granadero Baigorria. Formia, sin plantearse ni plantearle otra alternativa a la paciente,  le administró tres dosis de misoprostol, sin atender a la historia clínica de dos cesáreas anteriores. Las fuertes contracciones uterinas desencadenadas por el misoprostol provocaron una doble perforación del útero de la mujer. El protocolo ILE fue la causa directa de que una joven de 28 años se quede sin útero y que haya estado al borde de la muerte por las hemorragias.

Hoy en Rosario se debate la ampliación de las “ILE” según el nuevo protocolo de Ginés a nivel nacional. Lo que fue un escándalo en CABA, donde ni verdes ni celestes quedaron conformes debido a una maniobra poco clara de Horacio Rodriguez Larreta, amenaza con repetirse sin matices en la capital de Santa Fe.

Mientras que los militantes del aborto irrestricto siguen repitiendo que por omisión del Estado mueren mujeres por la clandestinidad de la práctica, hoy se puede asegurar que es por acción directa del Estado que hay muertes y cuerpos mutilados a raíz “aborto seguro en el hospital”. María quedó estéril gracias a este postulado ideológico, que por más que sea repetido hasta el cansancio, no deja de ser una mentira.

Mentira que la militancia verde profesa como si fuera la doctrina de una religión pagana. Transformaron en un dogma indiscutible que lo que las mujeres necesitan abortos en vez de dignidad. Porque – digamos todo – no hay nada más clasista y discriminador que las ILE. Dicen que para muestra basta un botón, y si vamos a hablar de aborto y clasismo, sobran muestras.

Tal como están las cosas, el Estado también es responsable de que a las mujeres pobres las presionen para abortar. Como el caso de Noelia, rosarina de 23 años, que vivía con sus dos hijos, y durante el embarazo  del tercero, se quedó sin vivienda por no poder pagar el alquiler.  Noe fue al centro de salud y lejos de querer ayudarla solo le ofrecieron aborto, engañandola como si fuera la única salida a su dramática situación. La subestimaron. Ella sabía perfectamente que lo que tenía en su panza era su hijo y que matarlo no le iba a dar un techo. A través de internet, se contactó con un grupo conformado por jóvenes feministas provida que se pusieron el problema al hombro, hicieron una campaña para conseguir materiales, y durante varios meses trabajaron para construirle una casa para ella y sus hijos.

Noelia necesitaba ayuda y el estado le dio la espalda por no querer abortar, tuvo que recurrir a los que muchos llaman antiderechos.

Hipócritas. Legislan y se embanderan en causas para la foto. Una foto que en realidad recorta -y recorta bastante mal- las necesidades de las mujeres.

Hipócritas. En Rosario dicen ser pioneros en materia de salud sexual y reproductiva y en políticas de información con datos abiertos. Sería válido preguntarnos ¿Dónde están las estadísticas e información acerca de estos 10 años de protocolo ILE en la ciudad? ¿Será que saben que esconden una tragedia y un profundo fracaso social? ¿Será que no pueden mirar a la cara a la sociedad para mostrarles que esto es un capricho burgués? ¿Qué pasa si geolocalizamos las “ILE” y buscamos de dónde provienen los abortos por “salud social”? ¿No será que veríamos cómo el aborto se transformó en el discurso de bienvenida cuando llega una mujer pobre embarazada a un centro público de salud?

Dicen defender la causa de las mujeres pero sólo defienden los intereses de una pequeña casta paternalista que no tiene ningún interés por empoderarlas.

A las mujeres embarazadas en Rosario las matan en la calle, en balaceras producidas por la inseguridad y los conflictos narco, mueren de frío y hambre por no tener vivienda y trabajos dignos; sufren violencia; esperan meses un turno con un especialista en el centro de salud. Y como si fuera poco además reciben presiones de organizaciones feministas que se dicen sus defensoras pero que sólo ofrecen ayuda a cambio de concurrir a marchas y ponerse un pañuelo que no las representa.

Ojalá no sea tarde para que en la ciudad “pionera” en aborto se pueda trabajar para combatir este flagelo que atenta contra la integridad de las mujeres y los argentinos que descansan tranquilos en las panzas de sus madres. Quizás está demás decirlo pero si la vida no es valiosa cuando empieza, no es valiosa nunca. Es injusto que los más débiles queden a merced de la voluntad de poder de los más fuertes.

Por último, no quieran engañar a la sociedad: La manipulación de las causales para lograr un aborto a voluntad es una farsa mal disfrazada y la gente no es tonta. El aborto es un parche que desproteje a la mujer, la somete física y psicológicamente y mata a miles de bebés que no tuvieron la culpa de “haber llegado” en la circunstancia inadecuada.

1 Comentario

  1. La gente está el la pobreza, se pierden los empleos y se preocupan de una mina que fue irresponsable y no se cuido

    Saqueme de Latinoamérica porfavor

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