Tras la censura discrecional sufrida por el mandatario americano, la medida puede hacer llover las demandas sobre Silicon Valley.

Trump: “Twitter está interfiriendo en las elecciones presidenciales de 2020”. La red social intervino uno de sus tuits acusándolo de Fake New, en base a información de la CNN y The Washington Post.

Un decreto firmado ayer por Trump significará un antes y un después en el manejo de las redes sociales, en especial de Twitter y Facebook. Las redes gozan de un estatuto especial en la legislación estadounidense, que las protege legalmente del contenido que allí se publica, por ser plataformas donde la libertad de expresión es absoluta, así como la existencia de un cierto anonimato.

Es decir, los gigantes de Silicon Valley no se hacen responsables en forma legal y penal por lo que se muestra en ellas, sino que son los individuos los imputables por aquello que expresan. Los medios de comunicación tradicionales, por su parte, deben asumir cargos por las faltas cometidas en sus plataformas.

Twitter, una de las principales redes sociales a nivel mundial, surgió en la ciudad de San Francisco, bastión histórico del Partido Demócrata y de la izquierda radical. La mayoría de los moderadores existentes también viven allí. Esto explica la constante censura y “shadowban” (término que alude a la filtración de cierto contenido para que no llegue a un público masivo) que sufren los conservadores norteamericanos. Trump, quien es un asiduo tuitero, vive la censura y el trato desigual en forma constante desde que llegó a la Casa Blanca, a fines de 2016.

Trump: “Twitter no está tomando medidas contra las mentiras y propaganda de China o del Partido Demócrata de izquierda radical. Sólo apuntan contra los conservadores y republicanos de los Estados Unidos. La Sección 230 debería ser revocada por el Congreso. Hasta entonces, ¡será regulado!

En el tuit de arriba, Trump se refiere a la Sección 230, que les brinda la protección legal a las redes. Tras el decreto firmado por el mandatario, Twitter, Facebook y otras plataformas recibirán el mismo trato que los medios de comunicación, lo que puede provocar una lluvia de demandas millonarias en su contra. Esto se debe a que, si la libertad de expresión se limita y existe una bajada de línea, el presidente considera que pierde su sentido como red social, y pasa a ser un medio tradicional cualquiera.

Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, se desligó de Twitter en una entrevista con la cadena Fox News, y declaró: “Tan sólo pienso que Facebook no debería ser el árbitro de la verdad en cuanto a lo que las personas dicen en línea”. 

“Las empresas privadas probablemente no deberían serlo [árbitros de la verdad], especialmente estas plataformas, no deberían estar en posición de hacerlo”. Cerró la entrevista asegurando que tiene una política diferente a la de Twitter en ese sentido. Tras estas declaraciones, Zuckerberg acercó posiciones con Donald Trump.

Por su parte, el presidente de Twitter, Jack Dorsey, prometió: “continuaremos destacando la información errónea o cuestionable sobre procesos electorales en todo el mundo. Eso no nos hace árbitros de la verdad. Nuestra intención es conectar los puntos en lo referido a declaraciones conflictivas y mostrar la información cuestionada a las personas para que estas juzguen por su cuenta”.

Las declaraciones de Dorsey no parecen coincidir con las políticas de su plataforma pues, tras sus declaraciones, Twitter etiquetó dos tuits de Trump como “denuncias sin fundamento” en los que el presidente denuncia fraude en los votos por correo.

Hoy, el mandatario se refirió con un tuit a los saqueos y violencia provocados por los manifestantes de Minnesota tras la muerte del afroamericano George Floyd en manos de la policía. En concreto, dijo al gobernador, Tim Wilz, que el ejército estará a su calificando el tuit disposición si continuaban los saqueos. Twitter respondió calificando el tuit como “apología de la violencia”.

La batalla entre la tercera red social más grande del mundo y Donald Trump pareciera no tener final. Dorsey, CEO de Twitter, deslizó la posibilidad de radicarse en Alemania. Por ahora, la libertad de expresión en Internet está a salvo.